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Gipuzkoa 1936

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EGUNAREN ALBISTEA


Disposición interesante

Asteazkena, 1936ko abuztuaren 12a

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LA VICTORIA DEL SABADO
Cómo fué conquistada Lugones, después de un combate que duró más de trece horas

Los rebeldes abandonaron una ametralladora, gran cantidad de bombas de mano y doce mil cartuchos de fusil. Represalias de los facciosos. La retirada de estos fué totalmente desordenada.

ALLA VOSOTROS
Acabamos de entrar en Lugones. Frescas aún las pisadas de la gran batalla librada hace unas horas. Fresca la tierra removida en los grandes pozos que produjeron los obuses de la artillería enemiga. Olor a pólvora en los recintos donde ha habido fuego intenso durante todo un día. Y aun humeantes las casas batidas por el bombardeo ante la impasibilidad heroica de nuestras bravas fuerzas que han escirto una página tan gloriosa que ha maravillado a quienes han intervenido en otras guerras tenidas por grandes y cruentas. Aquella casita de Cayés, convertida en heterogénea masa de escombros, no es distinta de las que aparecen en las sabidas estampas del Somme, de Verdun, o descritas en la literatura de Remarque o cualquiera otro de los flageladores de la horrible contienda europea.

Y hemos tenido una sola baja. Nota consoladora y primordial, al pulsar este pueblo honrado y laborioso en los instantes del descanso obligado tras de la enorme tensión de espíritu que la liza supuso. ¡Una sola baja! En torno a este hecho increíble han de girar ya todas nuestras reflexiones en la detenida visita que hacemos a toda la línea del frente y al escenario de la ruda pelea sostenida con los facciosos. Se han cruzado docenas de millares de disparos de ametralladora y fusilería. El estampido del cañón se ha oído más de un centenar de veces. Y el enemigo, por confesión propia y por confidencias dignas de crédito, sufrió un enorme quebranto moral y material. Huyeron a la desbandada sus gentes. Abandonaron las posiciones quienes integraban el destacamento faccioso. Dejaron armamento importante y gran número de municiones en nuestro poder. Y, como compendio, ha sido librado Lugones del yugo opresor de los rebeldes. Y en ese somero balance, ex coronel Aranda, una sola partida de cargo para quienes defienden la causa de la lealtad; la resta del admirable combatiente avilesino que ofrendó su vida, indomable a otros designios, en aras de aquel ideal sacrosanto...

Habréis observado, ex coronel Aranda, que no podéis con la furia desatada de todo el pueblo en contra de esos pocos que sois vosotros, signo de esta epopeya que cambiará el rumbo de la Historia de España. Ni habéis podido ni podréis. Esa prueba palmaria de ayer, trece horas de combate sin cuartel para el deplorable y rotundo fracaso de vuestros propósitos, debiera bastaros. De la visión de conjunto en la derrota que os han infligido las fuerzas del Gobierno, meridianas consecuencias se deducen. Pero ya sabemos que no querréis sacarlas. Allá vosotros.


EN LUGONES, EL IMPORTANTE AVANCE DE NUESTRAS FUERZAS
Desde nuestra última visita este frente ha cambiado notablemente. Lo que entonces eran avanzadillas son hoy paso tranquilohacia un más allá que termina en La Corredoría. La primera posición enemiga se halla en la finca denominada “El Cortijo”. Está enclavada en un montículo desde el que se domina la carretera. Ha cesado el fuego.

El avance de nuestras tropas representa kilómetro y pico de carretera. Han sido conquistadas a los rebeldes las posiciones que defendían desde los primeros días de la sublevación.

Los destacamentos establecidos por los facciosos eran principalmente tres, a cargo de Guardia civil en número de sesenta a setenta. Uno el chalet de Manuel Torre, donde tenían emplazada una ametralladora, habiendo también numerosas bombas, del sistema “Laffite”.

Otro fortín estaba en la carretera de Pola de Siero, a pocos metros del cruce. Y el tercero en otra casa cercana.

La ocupación ha sido laboriosa. Durante todo el día, las fuerzas leales estuvieron hostilizando a los rebeldes.

El tiroteo no cesó hasta pasadas las diez de la noche, simultaneado que se libraba desde Llanera sobre los facciosos que pretendían avanzar por la carretera de Avilés.

Introduciéndose en las cunetas, arrastrándose por ellas y aprovechando la oscuridad de la noche, los guardias rebeldes pudieron colocarse fuera del fuego de los leales. Desde luego hay algunos heridos.

Viendo que desde el fortín principal, es decir, el chalet de Manuel Torre, no se hacía fugo, los grupos libertarios de Avilés y La Corredoría se decidieron a entrar en él decidiéndose a todo, y, desde luego, ignorando la circunstancia de la huída de los guardias. Los jóvenes libertarios penetraron en el chalet, donde reinaba el mayor desorden, producido por los facciosos al desvalijarlo totalmente.

No había, como decimos, ningún enemigo en el interior, pero sí varias bombas con la mecha encendida y a punto de estallar. Cuestión de segundos. Los valientes muchachos se arrojaron a los artefactos, apagando las mechas y evitando con ello lamentables consecuencias, pues el resto de los grupos atacantes ya se disponía también a irrumpir en la ventajosa posición conquistada.

Como hemos dicho, allí se encontró emplazada en una ventana, una ametralladora que en lo sucesivo disparará para batir a quienes hasta ayer la detentaron.

Debemos esta información, con el detalle de toda la brillante operación, a Joaquín Burgos, hermano del diputado socialista y jefe de la columna de Siero.

Joaquín Burgos, que ha sido sargento en Africa, dirige admirablemente toda la parte técnica. Cuando nosotros le dejamos, va a proceder en unión de los milicianos a la fortificación de las posiciones que la conquista de ayer permite emplazar. Mas eficaces, evidentemente, que las que ayer hubieron de dejar los insurrectos ante el empuje triunfal de los nuestros.


LO QUE NOS CUENTA UNA VECINA
Poco después de llegar a Lugones, nos encontramos con una vecina, que nos da algunos detalles de lo sucedido en su pueblo, mientras permaneció ocupado por los facciosos.

Nos dijo que los vecinos habían huido en masa, por temor a las represalias de los fascistas, sobre los cuales estaban bien instruídos. Ella iba de vez en cuando al pueblo, y pudo ver, en cierta ocasión, cómo un tabernero convidaba a sidra a los guardias civiles allí destacados, enterándose más tarde de que la esposa e hija del mismo los ayudaban en las labores caseras, especialmente en la condimentación de la comida. La guarnición rebelde vivía de las requisas que hacía en el pueblo, así como de los diversos víveres, legumbres y animales domésticos de que se apoderó en diversas razzias, realizadas por las inmediaciones.

También se entera de que, desde los primeros momentos, se sabía que los revoltosos se dedicaban a cometer represalias en todos los hogares de los vecinos significados por su izquierdismo, contándonos a este respecto varios casos que luego pudimos comprobar personalmente.


REPRESALIAS DE LOS REBELDES
Son numerosas las casas de Lugones que han sufrido el saqueo de los rebeldes, que aprovecharon la circunstancia de ser los amos del pueblo, para cometer toda clase de fechorías. Como no es cosa de citar todos los hogares desvalijados, lo haremos con algunos, para que el lector se de cuenta del comportamiento de los “salvadores de la patria”.

Al lado izquierdo de la carretera de Gijón a Oviedo, existe un chalet de dos pisos, propiedad de don Manuel Torre. En él estaba el punto principal de resistencia de la Guardia civil facciosa que defendía Lugones. Visitando las distintas habitaciones de este inmueble, pudimos ver que sus ocupantes circunstanciales no tuvieron más remedio que dedicarse a causar destrozos por el gusto de hacerlos, pues si no, no se explica el hallar las camas destrozadas, los muebles derribados, vajillas y cristalerías rotas, etc. En una habitación vismo cuatro o cinco estuches de los que se utilizan para guardar cubiertos y otros utensilios de comedor, sin duda de gran valor, vacíos y tirados en el suelo. También vimos varios estuches de alhajas, igualmente sin el contenido.

En esta casa, la primera persona que entró fué la esposa del propietario, llamada doña Margarita, que, horrorizada del lamentable estado en que halló su hogar, regresó al pueblo donde se hallaba refugiada con su familia, sumida en el mayor desconsuelo.

En la Avenida del Conde de Santa Bárbara, de Lugones, de un edificio sólo quedaban en pie los muros. Era la casa ocupada por el médico señor Coliño y cuatro familias obreras, todos de significación izquierdista, la cual había sido incendiada por los facciosos.

En otra calle, existe un establecimiento llamado de los Hijos de Justo Gómez. Los rebeldes, después de hacer el consumo de bebidas de que estimaron oportuno, rompieron toda la botellería, y en un rincón del establecimiento amontonaron vasos, jarros, tazas, etc., y aparecían machacados; destrozaron mesas y bancos, y aun no contentos, y sin duda con machetes, rajaron los pellejos de vino que había.

Después de cometer todas estas fechorías, no les pareció suficiente el dejar destruído todo cuanto hallaron a mano y realizaron otro hecho, aparentemente insignificante, pero que refleja poderosamente la insensibilidad de los malhechores, autores de estos hechos repugnantes; sobre el mostrador vimos una jaula vacía. Dos metros más allá, en el suelo y con la cabeza aplastada, sin duda de un taconazo, un jilguero. La represalia fascista no lo había perdodando.

Por último y para no hacernos largos en este relato de represalias, diremos que en otro establecimiento conocido por Casa de Lulas, dedicado a la venta de comestibles, después de ser saqueado y causado otros destrozos, los rebeldes dejaron abierta la espita de un gran depósito de aceite, cuyo contenido, como es natural, se desparramó por el suelo.


AYUDA DE TORRELAVEGA
En Lugones nos encontramos con el capitán jefe de la Cruz Roja de Torrelavega, don Francisco González, que al mando de una ambulancia de esta institución había llegado horas antes a Siero, donde organizaron un hospitalillo provisional.

El señor González nos dió cuenta de que esta ambulancia había venido a Asturias a ruego de la diputado socialista Matilde de la Torre, el cual atendieron muy gustosos.

El hospitalillo fué instalado en el edificio de la Escuela Elemental de Trabajo de Siero. El personal de Torrelavega está dispuesto a permanecer en Asturias todo el tiempo que sea necesario hasta limpiarla de facciosos.


SOLDADO QUE SE UNE A LOS LEALES
Por el jefe del sector de Lugones, perteneciente a la columan de Pola de Siero, Joaquín Burgos, hermano del diputado a Cortes Inocencio Burgos, nos fué presentado un soldado del regimiento de Pelayo, número 32 (antes del Príncipe, número 3) que, durante el combate del sábado, poniendo en práctica un plan de fuga que tenía pensado desde que se sublevó este regimiento y aprovechando una oportunidad, se pasó a las filas leales.

Nos contó este muchacho, que es natural de Llamedo, concejo de Candamo, que en cuanto pudo comprender el sentido de la sublevación de su regimiento concibió el propósito de desertar, porque él no quería luchar contra el pueblo. El sábado, su compañía, que se titula “De la muerte” y que es mandada por el capitán Valdés, intervino en la batalla, destinándose a una sección de la misma al flanco, con la orden de tomar el monte del Cueto. Entablado el tiroteo, él se parapetó detrás de un bardal, pudiendo observar que no era visto por sus compañeros de acción; aprovechó el minuto y echando a correr por una calleja se unió a los milicianos, que le recibieron con gran alborozo.

Nos dice este muchacho que la situación en Oiedo, por lo que él pudo observar es muy difícil. Las pocas personas que se ven por las calles, transitan con visibles muestras de preocupación y abatimiento en sus rostros famélicos. El agua, como ya se ha dicho repetidas veces, escasea de tal modo y es tan exiguo su racionamiento, que, prácticamente, no cuenta más que con la indispensable para no morir de sed, pero sí para pasarla.

A los soldados se les tiene constantemente acuartelados y sólo salen a la calle cuando van a alguna operación.

El ánimo de sus compañeros está fielmente convencido de que no se distancia del suyo, y todos esperan la oportunidad de poder pasarse a las filas leales.

Terminó diciendonos que, por lo que respecta a la población civil, ha desaparecido la alegría manifestada en los primeros momentos por las personas de derecha. Que ya no bullen en las calles ni establecimientos públicos, viniendo a entristecer la vida de la capital la prohibición absoluta de que ningún paisano esté fuera de su casa después de las ocho de la noche.


UN DETALLE DE INTERES
Coincidiendo con estas manifestaciones del soldado evadido de las filas facciosas, se tienen referencias de la angustiosa situación de Oviedo, facilitadas por algunas mujeres que logran salir de la capital –hombres no consigue escaparse ninguno-, las cuales pintan con trágicas tintas la vida que se desarrolla en la ciudad.

De las manifestaciones deuna de ellas recogemos por su indudable interés un detalle muy significativo. Cuenta la mujer aludida que hace unos días pudo ver, cuando pasaba por las calles de Oviedo, a un piquete de soldados que llevaba detenidos y desarmados a varios guardias civiles que fueron encerrados en el cuartel de Pelayo.

No sabía la que este hecho refería el motivo de esta detención, el que, como es natural, mantendrá Aranda en secreto por su conveniencia. No obstante, al lector se le puede alcanzar la importancia del hecho.


EN LA LLANERA, SALUDANDO A UNOS AMIGOS
Ya de regreso de Lugones, nos encontramos en la carretera con nuestros buenos amigos y bravos militares republicanos, alféreces Ramos y González. Cambiados los saludos, Darío González nos ofrece amplia información sobre la batalla del sábado y nos trasladamos con él a Llanera.

En unos minutos de automóvil nos plantamos en el cuartel general del frente de Avilés, istalado en el edificio de la fábrica de pólvora de Cayés, donde tiene sus oficinas el Comité de Guerra de dicho frente.


PROLEGOMENOS DE LA TRAICION
Una vez en dichas oficinas, saludamos, entre otros, el teniente alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, Luis Oliveira, quien nos hace unas interesantísimas manifestaciones sobre la gestación de la traiciónd el ex coronel Aranda.

Nos dice que, como presidente que era del Comité provincial de guerra, celebraban reuniones con los demás miembros de dicho Comité en el Gobierno civil y otros puntos acerca de la posibilidad de una traición de los elementos militares, con el heroico comandante de Asalto Ros y otros jefes. En estos cambios de impresiones salió a relucir muchas veces la posibilidad de que el ex coronel Arnada traicionase a la República, a pesar de sus reiteradas promesas de defenderla.

No obstante la confianza que en muchos llegaron a despertar las promesas del ex coronel faccioso, en el Comité de Guerra se llegó a la convicción de que cometería la traición, y por tal motivo fué visitado el gobernador civil Liarte Lausín, para plantearle el problema. Creía el entonces gobernador de Asturias infundadas las sospechas de sus visitantes y por tal motivo se negó, conforme se le pedía, a dar armas al pueblo para que éste pudiera repeler cualquiera agresión de las fuerzas sublevadas. A este estado de ánimo del gobernador quizá le hubieran llevado, entre otros factores, las manifestaciones hechas por el ex coronel Aranda a su regreso de un viaje a Madrid, en las cuales no se cansaba de exaltar la figura de Azaña, que le había recibido en audiencia, del cual decía que le había impresionado profundamente por su talento e idoneidad.

Nuestro interlocutor tenía tan firmemente arraigada la convicción de que Aranda traicionaría, que siempre que la ocasión se le ofrecía la planteaba ante el Comité provincial de Guerra. Este celebró su última reunión en el Gobierno civil en las primeras horas de la tarde del domingo. Aranda se despidió a dicha hora de Liarte Lausín después de prometer por milésima vez su lealtad a la República. Al verle abandonar el edificio del Gobierno, uno de los reunidos dijo:
-Ahora tenemos la media hora de peligro.

Efectivamente, media hora después las tropas del ex coronel faccioso ocupaban las posiciones en el Orfanato Minero y en la Cadellada. La traición estaba consumada; y cuando se quiso armar al pueblo ya era tarde, pues la medida sólo sirvió para que el comandante Ros y otras cuantas víctimas más perdieran su vida, fusilados, por defender a la República.


TRECE HORAS DE LUCHA
A pesar de las interesantes manifestaciones que nos hizo Luis Oliveira, nuestra curiosidad estaba enfocada hacia el conocimiento exacto y minucioso del desarrollo de la batalla librada el pasado sábado, como consecuencia de la cual las tropas de Oviedo hubieron de abandonar Lugones en franca huída.
Por eso, en cuanto el popular concejal ovetense terminó s u relato, dirigimos nuestras preguntas en tal sentido, informándoseos ampliamete de lo ocurrido.

Hacia las siete de la mañana se pudo apreciar que el enemigo movilizaba sus fuerzas, pro lo que se hicieron todos los preparativos, no para repeler una agresión inopinada, que por otra parte sería imposible, sino para hacerlo con un ataque a fondo, el cual todos los días se esperaba y se espera con absoluta tranquilidad.

Desde los primeros momentos se pudo apreciar que la cosa iba en serio y que no se limitaría a una de las muchas escaramuzas tenidas en días anteriores. Los rebeldes acudían a Lugones a todo tren: camiones blindados, motocicletas, cañones, numerosa impedimenta, muchísima gente de fusil, etc.

Al ver la decisión del enemigo en las fias leales se registró el mayor alborozo pues todos, absolutamente todos, milicianos y oficiales republicanos que les dirigen, estaban ansiosos de una dura lucha en la que poder demostrar a los rebeldes que si la sublevación es cosa fácil, el triunfo de ésta es algo imposible.

A las ocho de la mañana se rompió el fuego. Los facciosos lo hicieron en forma inaudita, calculándose que en la acción gastaron más de medio millón de cartuchos de fusilería, mientras los nuestros sólo consumieron unos siete mmil quinientos. A un disparo de un miliciano respondían con una lluvia de balas, mientras el cañón no cesaba de enviar obuses y las granadas de mano estallaban por todas partes.

La intensidad de este fuego tenía por objeto desconcertar y amedrentar a nuestras feurzas a las que se había unido al refuerzo de guardias de Asalto venidos de Gijón. A pesar de ellos, los leales no se movieron de sus puestos en las trincheras, las cuales eran dibujadas por los disparos de los cañones enemigos, que llegaron a lanzar 149 obuses, que hicieron explosión, y doce más que les falló la espoleta.

Sin comer, sin siquiera haber desayunado, nuestras fuerzas resistieron el desesperado ataque de los rebeldes, sin retroceder un paso. La orgía de guego desencadenada por éstos resultaba ineficaz para desalojar a los bravos milicianos y guardias de Asalto de sus posiciones. Se aproximaba la caída de la tarde y a pesar del fuego de cañón, ametralladoras, fusilería y bombas, las fuerzas desplazadas de Oviedo no habían conseguido llegar a Lugones y por tanto conseguido su objetivo de reforzar la guarnición de este pueblo, según se han interpretado sus decisiones.

Al acercarse las sombras de la noche y ver perdida toda esperanza de desalojar a nuestra fuerza, a los facciosos sólo les preocupó la posibilidad de realizar un repliegue en orden. Para conseguirlo, las fracasadas fuerzas de Aranda hicieorn el más inaudito consumo de municiones. Aquello fué una verdadera locura; pero este terrible fuego no hizo mella alguna en el ardor de las fuerzas leales, y sus dirigentes, percatándose, iniciaron a su vez unos rápidos movimientos envolventes que acabaron de desconcertar al enemigo.


UNA RETIRADA A LA “NEGLIGE”
Lo que en un principio pretendió el enemigo fuera un repliegue en orden, se convirtió en franca huída. Al verse con los flancos batidos y en la inminencia de ser envueltos por los leales, el “¡sálvese el que pueda!” se impuso. La exactitud y oportunidad en los movimientos de los nuestros y el fracaso de un ataque que había durado trece hroas (eran, aproximadamente, las nueve de la noche), acabó de desconcertarlo y en su repliegue, o como se quiera llamar, sólo se preocupó de poner tierra por medio con sus seguidores, dejando en poder de éstos doce mil tiros de fusil, a más de los efectos que ya citamos al hablar de nuestra visita a Lugones.

Hasta tal punto se preocupó el enemigo de poner tierra por medio que, dejando a us espalda Lugones, se internó en Oviedo, defendido por su posición de La Cadellada. Y la en un principio aparatosa ofensiva sólo le valió para perder aquel pueblo, única esperanza de salida de los rebeldes en el férreo cordón que aprisiona Oviedo, que ahora se hará punto menos que irrompible.


ESPIRITU INVENCIBLE
El de los leales. Hacía ya veinticuatro horas que no hacían una comida, y después de la victoria, la satisfacción les hacía olvidar todos los riesgos y penalidades sufridas para entregarse a las más alborozadas muestras de alegría. Abrazos mutuos, gritos y vivas rasgaban la noche. La gran alegría sólo se vió empañada al conocerse que había caído para siempre un compañero; uno sólo después de trece horas de lucha, pero era Sabino Fernández, el arrojado jefe de grupo, de Avilés, pérdida irreparable y ante cuya desaparición la voz de nuestros heroicos milicianos se ahogaba por la emoción y el dolor.


LAS BAJAS DEL ENEMIGO
-¿Qué número calcula ustedes que tuvieron los atacantes? –preguntamos.
-Calculamos que llegaron al centenar y no creemos equivocarnos, pues eran bajas vistas. El mismo Aranda reconoció, según sus manifestaciones por la radio, que habían tenido bastantes bajas, figurando entre los muertos un capitán y un teniente.

-¿Qué fuerzas facciosas tomaron parte en la lucha?
-Es difícil calcular con exactitud. Desde luego eran superiores a las nuestras y además traían cañones abundantes. Sabemos por el soldado que desertó y que se entregó a la columna de Siero, que entre ellas venía la llamada “Compañía de la Murte”, del capitán Bruzo Valdés; pero a juzgar por la retirada, en esta denominación entra mucha literatura.


INFORMACION DEL EXTRANJERO
El comisario ruso de Negocios Exteriores no acepta la reclamación del representante japonés

Pide en cambio al Gobierno japonés que evite la entrada de barcos japoneses en aguas rusas.-Dos accidentes de aviación.-Una flotilla yugoeslava en la rada de Corgu.-Robo de documentos militares de importancia.

UN AVION INGLES CAE SOBRE UNA CASA Y LA INCENDIA
LONDRES.- Un biplano bimotor de la línea Londres-París, que realizaba vuelos de ensayo para el transporte de mercancías entre dichas ciudades cayó a tierra en el momento en que salía de Croydon.

El avión se incendió, propagándose el fuego a la casa sobre la que cayó. El fuego se propagó poco después a otra casa. Ambos edificios quedaron destruídos.

Iban en el avión dos pilots, un segundo piloto y un mecánico, que murieron carbonizados.


OTRO ACCIDENTE DE AVIACION
AGEN.- Un avión del aeródromo de La Garenne, en el que iban el piloto y un pasajero, se estrelló contra el suelo. Resultó muerto el pasajero y gravemente herido el piloto.


LA PROXIMA VISITA DEL GENERAL GAMELIN A POLONIA
VARSOVIA.- Respecto a la visita del jefe de Estado Mayor general del Ejército francés, los periódicos publican telegramas del extranjero haciendo notar la importancia que se atribuye en París, Londres y Berlín al contacto directo que será establecido entre los mandos supremos de los ejércitos francés y polaco.


UNA FLOTILLA YUGOESLAVA EN LA RADA DE CORFU
CORFU.- Seis navíos de guera yugoeslavos han llegado a esta rada.

El hecho está relacionado sin duda con la estancia del rey de Grecia en Corfu a partir de la crisis política que existe en Grecia.


UN AUTOCAR CAE A UN PRECIPICIO Y SE INCENDIA
NARBONA.- Un autocar de turismo, en el que venían a Narbona unos veinte viajeros, cayó a un precipicio en el lugar llamado Cote de Ferrand.

El auto se incendió, pereciendo seis personas, entre ellas un niño. Hay otras quince heridas. El chófer, que se encuentra en grave estado, no ha podido declarar acerca de las circunstancias en que se ha producido el accidente.


EL INCIDENTE RUSOJAPONES
MOSCU.- El señor Sakoh encargados de negocios del Japón, ha presentado al comisario de Negocios Extranjeros un escrito en el que hace constar que su Gobierno considera como injusta la sentencia del tribunal popular contra los capitanes de cinco pesqueros japoneses detenidos en el mes de julio en las costas del Kamtchatka.

El comisario ruso ha desestimado la reclamación, declarando que carece de fundamento, y ha rogado al encargado de Negocios del Japón que pida a su Gobierno la adopción de medidas para que cese la entrada ilegal de pescadores japoneses en aguas soviéticas.


ROBO DE IMPORTANTES DOCUMENTOS MILITARES
CHAMBERY.- En la estación se ha descubierto un importante robo de documentos militares de un vagón del tren.

Se trataba de cartas geográficas de la región de los Alpes y documentos de importancia del Estado Mayor.

La policía posee el inventario de los documentos, que ha sido enviado al ministerio de la Guerra.

Se ignora de momento cómo se ha cometido el robo y no se tiene la menor pista de los autores.

El robo debió cometerse el domingo.


HA SIDO GUILLOTINADO ROCHINI
GRENOBLE.- Ante la prisión ha sido ejecutado el italiano Rochini, condenado a muerte el 27 de mayo por haber asesinado en Maudre al colono Griat.

Desde 1862 no se habían ejecutado penas de muerte en Grenoble.


LAS AUTORIDADES DE GIBRALTAR PROTESTAN POR UN BOMBARDEO
LONDRES.- Comunican de Gibraltar que las autoridades de esta posición han dirigido una protesta al ex general Franco, jefe de los rebeldes, por el hecho de que las fuerzas a sus órdenes bombardearan el destructor británico “Basilisk”, si bien no fué alcanzado por ningún proyectil de los que dispararon.


BARCO FRANCES BOMBARDEADO
TANGER.- El buque francés “Valsien”, de la matrícula de Dunkerque, que efectúa el correo de Marsella a Argel, al pasar a cinco millas de Gibraltar aproximadamente, fué bombardeado por un avión de origen desconocido, que lanzó tres bombas contra el citado barco, sin que afortunadamente hiciesen blanco.


FRANCO SE PERMITE EL LUJO DE PROTESTAR
TANGER.- El general Franco, jefe de la sublevavión militar, ha protestado ante el Comité Internacional de Control de la ciudad de Tánger contra la ayuda que dicho Comité presta al legítimo Gobierno español.


DETALLES DE LA PROTESTA
TANGER.- El día 6 de agosto el general Franco, en calidad de Alto Comisario, envió una carta de protesta al presidente del Comité Internacional de Control de Tánger, en la cual declaraba:

“Tengo el honor de comunicar a V. E., algunos hechos particularmente graves, suceptibles de complicar la situación en la zona internacional de Tánger.”

Franco pasa revista a algunos hechos que califica de “parciales”, especialmente la ayuda prestada a los barcos gubernamentales españoles en la bahía de Tánger, y ciertas expulsiones impuestas a la administración de la zona por el cónsul de España, señor Prieto del Río. La carta acaba diciendo:

“Como Tánger no puede violar impunemente la ley internacional, ruego a V. E. que ponga en conocimiento de sus honorables colegas del Comité de Control los hechos ocurridos, incompatibles con los intereses de su zona y, sobre todo, tratados, de los cuales seré siempre defensor.”

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