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Gipuzkoa 1936

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Viernes, 14 de agosto de 1936

Páginas:

Redacción, Oficina y Talleres
GARIBAY, 34

FRENTE POPULAR
DIARIO DE LA REPUBLICA

Teléfonos: 14.621 y 14.634
San Sebastián, 14 de Agosto de 1936


INFORMACION LOCAL
Detalles del criminal bombardeo faccioso

Se producen destrozos en algunas viviendas, mueren cinco personas y otras varias sufren heridas diversas


EL ATAQUE DE LA MAÑANA
Los destrozos causados por el bombardeo de ayer mañana fueron, efectivamente, considerables. A la caza de unos objetivos que no llegaron a precisar y conseguir, los aviones facciosos no repararon en causar daños, algunos irreparables, en la población civil. Lo bárbaro de tales procedimietnos, desdeñados por crueles hasta por los pueblos menos civilizados, causó general indignación en el vecindario: una indignación rayana en el odio y la execración más definitiva. Con actos como el d eayer, la casua facciosa no logra sino acrecentar el ímpetu de la resitencia civil y el abismo, ya insondable, que media entre los seres humanos de corazón cultivado y propicio a la clemencia y los que lo tienen duro como el grantio, incapaces de comprender toda la corriente afectiva.

Uno de los proyectiles arrojados por los aviones –que eran seis y procedentes, con seguridad, del aeródromo de Recajo (Logroño)- fue a parar al patio que forma la cas número 7 de la calle de San Jerónimo y las señaladas con los números 14 y 10 de la de Embeltrán, causando daños en varios pisos de todas ellas. En el tercero del inmueble aludido de la calle San Jerónimo habita la viuda de Sotés, anciana imposibilitada, que corrió serio peligro. En aquel momento ayudaba a la venerable viejecita a ponerse las medias la joven de su familia Cándida Ruesgas, estudiante del Magisterio. Al ruido de los motores, ambas corrieron a ponerse a cubierto de una posible agresión. Lo hicieron con el tiempo justo, porque instnates después caía sobre la casa uno de los proyectiles lanzados desde los aviones facciosos, causando destrozos en una chimenea, que se incendió, y en la vivienda de la pobre familia.

Queda dicho que la bomba causó abundantes destrozos en ambas casas. Para abreviar esta información, que se haría interminable, diremos que en el cuarto derecha del número 16 de Embeltrán habita la viuda de Arabaolaza, cuyo hijo, muchacho de unos 17 años, dormía en aquellos instantes; vistióse de cualquier manera, asomándose a una ventana de su cuarto que da al patio del bar Iruña; un instante después sobrevenía la explosión, causando abundantes daños en los muebles y enseres pero saliendo del trance el muchacho sin un leve rasguño.

Otro proyectil fué a caer junto a la casa número 54 de la calle de Urbieta, lugar donde se halla un establecimiento de comestibles de Carrasquedo. Produjo un hoyo de unos dos metros cuadrados por uno y medio de profundidad. El cascote desprendido a consecuencia del golpe alcanzó a varios vecinos que se habían refugiado en la bodega del establecimiento, puesto que el hoy de referencia había dejado al descubierto la bodega. La tienda de Carrasquedo, como consecuencia de los destrozos ocasionados por la bomba, queda en comunicación con otra adyacente, que fué cordelería y ha sido desalojada recientemente.

La bomba caída sobre la casa número 6 de la Plaza del Centenario pudo ocasionar una verdadera catástrofe. Penetró por el sexto piso y atravesando el quinto, el cuarto, el tercero y el segundo, fué a estrellarse, sin estallar en el primero, que habitan los señores de Campane. Este proyectil, qe causó los naturales destrozos, fué trasladado a la C. N. T.

En la misma Plaza cayó otra bomba, sobre la casa número 1, propiedad de los señores Zappino, alcanzando al quinto izquieda, piso ocupado por la viuda de Barcáiztegui e hijos. La bomba penetró por el ángulo noroeste del marco del lucero sobre la cocina del piso alto de servicio, destrozando una mesa de mármol sobre la que cayó, con lazamiento de una chimenea a la terraza del inmueble inmediato y desperfectos en otras dos chimeneas.

Los muebles y enseres no sufrieron desperfecto alguno, aunque todas las estancias se llenaron de cascote.

A causa de haberse incautado el Frene Popular de la torrecilla superior de la casa, por si podría utilizarse la terraza para tomar posiciones contra los “pacos” traidores, días pasados fueron evacuados los piso cuarto y quinto de esta casa, habiadas ordinariamente por las familias de Barcaiztegui y Lemoniez.

Mayores desperfectos causó la bomba caída sobre la casa número 9 de la calle Amara, de reciente construcción, propiedad del industrial señor Landart.

El artefacto cayó de refilón, destrozando habitaciones de los pisos cuarto y quinto. En uno de estos pisos habita una familia de compañeros tabaqueros.

También cayó otra bomba en la calle de Urdaneta número 18, inmueble en cuya parte baja se encuentra la Escuela de la Sagrada Familia. Como se sabe, una de las naves de la Casa de Socorro corresponde a esta calle. De consiguiente, los aviadores facciosos no tuvieron en cuenta que aún dentro de la más cruda lucha, los establecimientos sanitarios tienen privilegio de inmunidad. Y no debe olvidarse que sobre la parte alta de la Casa de Socorro existe pintada una cruz roja gigantesca, que desde los aparatos, aunque estos volaran a gran altura, se debía apreciar perfectamente.

Este proyectil, que se estrelló sin estallar, en el primer piso, despues de haber atravesado los restantes, fué recogido por el Cuerpo de Bomberos.

Todavía cayeron otras bombas en la parte trasera de la iglesia de Santa María, en la bahía de la Concha, en los cuarteles de Loyola y acaso en algún otro lugar.

A consecuencia de todas estas bombas recibieron asistencia en la Casa de Socorro varias personas.

Una de ellas, que ofrecía mayor gravedad, fué trasladada al Hospital civil.

Se trata de Josefa Munárriz Uranga, de 32 años, soltera, natural de San Sebastián y habitante en la calle del 31 de Agosto 29,4.

He aquí los nombres de otros heridos:
Manuel Sierra, de 34 años, jornalero, contusión en el antebrazo izquierdo.
Manuel Usandizaga, de 47; heridas de no y pie izquierdo. Los dos, pronóstico reservado.
Juan Garallos, de 5 años: herida punzante en la cabeza. Leve.
Guadalupe Terrazas, de 24 años: heridas contusas en ambas piernas. Leve, salvo complicaciones.

Las lesiones que presentaba Josefa Munárriz, en el pecho, producidas por metralla, no tenía, afortunadamente, profundidad; no siendo, por consiguiente, lo graves qe se pudo estimar en un principio.


EL BOMBARDEO DE LA TARDE
Por la tarde volvieron a volar los aviones, arrojando seis bombas, dos de las cuales cayeron en las cercanías del retrete del parque de Amara, sin que produjera desgracias.

Otras dos cayeron en el número 4 de la calle de Urbieta: una, al patio y la otra, atravesando los pisos quinto y cuarto, fué a alojarse al siguiente, causando grandes destrozos pero ninguna desgracia personal.

Otra bomba, por su trayectoria, debía estar destinada a la redacción de FRENTE POPULAR y talleres de este diario.

Cayó en el número 32 de la calle de Garibay, medianera con la de nuestro periódico. De la potencialidad del explosivo, aparte los enormes daños causados, dará una idea el hecho de que encontrándonos en esa hora en la Redacción varios periodistas, la fuerza percutora del explosivo nos desplazó a todos del lugar en que nos encontrábamos, enviándonos a varios metros de distancia.

La bomba, al caer debió tropezar en una esquina de la terraza del sexto pido donde se advierte arrancado un pedazo de la misma; y después fué a hacer explosión sobre el balcón del piso cuarto, habitación de don Bernardo Beristain. La metalla penetró en el interior del piso destrozando la techumbre y todos los muebles que había en cuatro habitaciones, que presentan un tremendo desorden. Asímismo destrozó el suelo estableciéndose comunicación con el piso inferior, el tercero, que habita el notario don Fernando Fernández Sabater, donde también quedaron destrozadas las cuatro habitaciones de la misma rasante del piso superior.

En el domicilio de don Bernardo Beristain se encontraba su esposa, que tuvo la inmensa suerte de haberse recluido en las habitaciones que dan a la calle Garibay a lo que debió la vida.

También en el piso inferior se encontraba el notario cn su padre, señor de avanzada edad y por hallarse en las habitaciones exteriores pudieron salvar sus vidas.


EN LA CALLE DE SAN MARCIAL
En su insana trayectoria los aviadores dejaron caer otra bomba en la calle de San Marcial en la casa del bar la Espiga. El explosivo penetró por el tejado del edificio, horadó los tres pisos superiores, atravesó una cuna con colchón, en la que afortunadamente no había nadie, haciendo explosión y quedando la espoleta sobre una cama de las habitaciones del piso primero, donde fuó recogida por los bomberos.

En el momento que se señaló la presencia de los aviones doña María Zabalegui Errazquin, dueña de la carnicería que existe en la calle de San Marcial se prestó inmediatamente a que en el establecimiento penetrara el público que se encontraba por aquelloslugares, para así librarse del bombardeo; pero madre de siete hijos y no viendo en aquellos momentos a ninguno a su lado se lanzó a la calle en su afán de recogerlos.

En esos momentos caía la metralla sobre la calle de San Marcial y la pobre señora fué alcanzada por un casco que le destrozó el vientre y la región dorsal produciéndole la muerte casi instantáneamente. Casí no tuvo tiempo de salir, pues con un dentro de su establecimiento le sorprendió la muerte.


LO MAS CRIMINAL
Los asesinos remataron su hazaña lanzando una bomba contra el hospital de sangre establecido en el Hotel de Londres. No precisaron absolutamente el tiro y el explosvio fué a caer sobre el balcón central de la casa del señor Elorza, en la calle de Easo esquina a la de San Marcial.

El explosivo arrancó de cuajo la repisa balaustrada de piedra del balcón y la barandada y en la piedra beroqueña de la base del edificio produjo enormes destrozos. También quedó completamente destruída la puerta de acceso a la casa número uno y la muestra de la fotografía inmediata del señor Pedrosa.

En este lugar de la población, si los aviadores facciosos fracasaron en su intento de rematar a los heridos, hicieron desgraciadamente, carne en un montón de infelices vecinos.

Derribados por la metralla fueron recogidas una infinidad de personas, la mayoría de las cuales presentaban heridas de gravedad.

Uno de los casos más terribles es el de Plácida San Juan y su hija Encarnación Gorbea, de 42 y 16 años de edad respectivamente.

Esta familia que habita en la calle de Fuenterrabía número 22 y en la que hay otros cuatro hijos sintió inquietud por éstos al advertirse la presencia de los aviones.

Plácida San Juan con el impulso irrefrenable que guía los actos de las madres se lanzó a la calle acompañada de su hija para buscar a los otros hijos que se encontraban en la playa.

Cuando llegaban a la altura de la calle de Easo hacía explosión la bomba lanzada contra el Hotel de Londres. Los cascos de la metralla alcanzaron a la pobre madre matándola instantáneamente e hiriendo gravísimamente a la hija, que fallecía horas después en el hospital.

Los efectos de la explosión fueron tan tremendos que a un paisano que se encontraba a la puerta de la farmacia Carasco situada en la calle de Easo, esquina a la de Pí y Margall, a más de cien metros de distancia del lugar de la explosión le alcanzó un casco de metralla produciéndole una herida en un brazo.

También alcanzaron los efectos de la metralla a dos hombres cuyos nombres no hemos podido conocer todavía, causándoles la muerte.


LOS HERIDOS
Inmediatamente de producirse el bárbaro atentado los elementos sanitarios que se encuentran en el Hotel de Londres y los enviados con toda diligencia por la Comisaría de Sanidad que se encuentra establecida en el Hotel del Príncipe, acudieron a prestar su asistencia a las víctimas.

En diveros lugares fué prestada asistencia a las víctimas.

En el Hotel de Londres:
Venancio García, de19 años, asturiano residente en San Sebastián, sufre heridas incisas en las regioens frontal y palmar derecha.
Santiago Argobaniz, de 32 años de Vitoria, herida incisa en la región palmar izquierda.
Santiago Ruiz, de Santander, 23 años, herida de metralla en el muslo izquierdo.
Eduardo Olazagutia, de Vitoria, 23 años herida incisa con desgarre en el cuero cabelludo.
Mariano Díaz, de Madrid de 29 años, herida incisa en la región palmar.
Angel Larrauri, de 23 años de San Cebastian, herida incisa en la rodilla.
Santos Ibáñez de 20 años de Vitoria, herida de metralla en el tercio inferior de la pierna izquierda.
Ramón Castresán de 20 años, de San Sebastián, herida de metralla en el muslo izquierdo y otra en la región plantar.
Manuel Murguía de 17 años, de San Sebastián, herida de metralla en el hombro y brazo derchos.
Venancio Ortega de 29 años, de San Sebastián, herida con desgarre de tejidos en la región facial derecha, en sedal con orificio de entrada y salida en el hombro derecho.


EN EL HOSPITAL CIVIL
Han sido curados los siguientes aparte de los fallecidos:
Josefa Munáriz de 32 años de San Sebastián, herida de metralla en la mano derecha.
María Leturiondo Eguía de 36 años de Villabona, herida de metralla en el tobillo derecho, siendo preciso amputarle la pierna. Además heridas de metrala en la espalda, muslo y brazo.
Gregorio Sánchez Igelsias, de 32 años, de Casar de Monte, Cáveres, y vecino de Rentería, herida de metralla en la rodilla y que resultó herido estando en la Concha. Moraleja, herida en la rodilla con fractura conminuta.
Higinio Martín Iglesias de 28 años de
Julián Ortíz Saéz de 73 años, confusión en el abdomen y excitación nerviosa.
Y la joven Gorbea a que antes nos referimos que ingresó en estado preagónico con enormes destrozos en manos y piernas.


EN LA CLINICA DE SAN IGNACIO
Han ingresado en esta clínica don Enrique Ituarte, que tiene heridas con desgarro en la mano izquierda, hacieno precisa la amputación de un dedo y dos grandes heridas con desgarro en la pierna izquierda.

Don Juan Echeverría, tío del anterior, heridas de metralla en las piernas. Los dos resultaron heridos cuando salían de la fotografía del señor Pedroa en la calle de Easo.


OTROS HERIDOS : : : :
También han sido asistidos en otros Centros José María Zubiaurre, herido de metralla en la región glútea izquierda.
Ramón Bordenave, de treinta y nueve años, sereno de la Avenida, con herida de metralla en el codo con fractura del húmero y heridas contusas en las piernas.
José Aoja, de Mondragón, de veintinueve años, con herida de metralla en el pie izquierdo.
Pedro Nieva, de San Sebastián, de veintiocho años, herida de metralla en la pierna izquierda.
Esteban Fernández, de cincuenta año, herida de metralla en el muslo izquierdo.
Juan Echave, de veintiocho años, herida en el pie izquierdo.
Cocha Alustiza, de diecisiete años, herida en la pierna izquierda.
Juan Alvarez, de dieciocho años, herida contusa en el brazo derecho.

Y otros muchos curados en sus casas.


LA ACTUACION DE LOS BOMBEROS
Inmediatamente que se produjeron los vándalicos hechos, comenzó a actuar el Cuerpo de obmeros, que ha realizado los siguientes servicios:

En la casa número 32 de la calle Garibay, fué apuntalado el piso y derribado la parte que pudiera ofrecer peligro para el vecindario.

En la calle de Morza, en lugar inmediato a la linternería de Torres recogieron una bomba que no había llegado a hacer explosión.

En la calle de San Marcial, casa del bar “La Espiga”, recogieron en el piso primero, sobre una cama, la espoleta que allí hizo explosión y reconocieron y pusieron en condiciones de seguridad los pisos siniestrados.

Otra bomba que tampoco hizo explosión y fué recogida por los bomberos, cayó en los altos de Amara, a pocos metros de distancia de la vivienda de doña María Tresa Fortea, viuda de aquel gran republicano que nos arrebataron los asesinos fascistas Manuel Andrés Casaus.

Otra bomba que tampoco llegó a hacer explosión, cayó en la huerta de los señores Echave, también en los altos de Amara.

Las demás bombas lanzadas en Amara, calle Embeltrán, iglesia de Santa María, calle de Urdaneta y otras causaron grandes destrozos pero afortunadamente no hubo víctimas que lamentar.


El Gobierno belga se ha incautado de 50 vagones de material de guerra consignados a los facciosos
Una reunión de generales insurrectos en Cádiz

Londres.- Hoy se ha sabido aquí que el Gobierno belga, que desde el primer momento mostró su conformidad con la iniciativa del Gabinete francés en orden a la neutralidad sobre las perturbaciones de España, se ha incautado de cincuenta vagones conteniendo material de guerra adquirido por los rebeldes.

También se ha sabido hoy, por un telegrama de Gibraltar, que varios generales rebeldes han celebrado una reunión en Cádiz, ocupando su tiempo en examinar el curso de las operaciones de las que no parece que se hayan mostrado muy satisfechos.

En el mismo telegrama se afirma que los generales facciosos van a intensificar su acción en diversos frente, por entender que de continuar las cosas como hasta ahora, su causa está totalmente perdida. Se habla de encomendar las nuevas operaciones al general Fanco, lo uqe se interpreta como el reconocimiento del fracaso del resto de los generales sublevados. Ramos Oliveira.


EL DIA EN VIZCAYA
Enorme indignación en Bilbao por el bombardeo de San Sebastián

Las milicias de Izquierda Republicana desfilan por Bilbao

Bilbao, 14.

LA SITUACION
La tranquilidad ha sido completa ayer en toda la provincia de Vizcaya.


NUEVO LOCAL DEL GOBIERNO
Han sido trasladados al edificio de la Sociedad Bilbaína los servicios del Gobierno civil de Vizcaya a excepción de los administrativos que seguirán en el antiguo edificio. También ha trasladado sus habitaciones particulares a la Sociedad Bilbaína el Gobernador Sr. Echevarría.


LAS MILICIAS DE IZQUIERDA REPUBLICANA
El próximo sábado desfilarán por Bilbao sin armas, las milicias de Izquierda Republicana de toda la provincia, en las que figuran hombres desde 18 a 45 años. El citado desfile tiene por objeto, más que nada, hacer un recuento de fuerzas combatientes del partido.


LLAMAMIENTO DE MILICIANOS
Por la Comisaría de Guerra han sido convocados para hoy frente al Gobierno civil y para darles instrucciones a todos los milicianos que posean arma larga que formaron parte de la columna del heroico teniente de Asalto Justo Rodríguez, que fué muerto en San Sebastián combatiendo contra los rebeldes.


EL BOMBARDEO DE SAN SEBASTIAN
Apenas conocida en esta villa la noticia del bombardeo de San Sebastián por la aviación fascista, numeroso público desfiló por los periódicos para inquirir noticias y por los centros oficiales y las redacciones detalles de lo sucedido.

Conforme se han ido conociendo dealles de esta agresión que viola en sus bases fundamentales el derecho de gentes y todos los sentimientos de humanidad, la indignación del pueblo bilbaíno ha ido creciendo de manera amplísima.

A los sentimientos de camaradería con los guipuzcoanos que de manera tan firme defienden los postulados de izquierda, se unía el fraternal de las dos poblaciones hermanas.

En los cuatros políticos y sindicales, en la calle, cafés, teatros, en todos los puntos ha sido el criminal suceso motivo casi único de las conversaciones.

Puede afirmarse, sin hipérbole, que Bilbao ha vibrado hoy de manera latente y continuada y que los hechos vandálicos realizados por los facciosos en San Sebatián han apretado más aun, si cabe, los lazos de hermandad vizcaína y guipuzcoana y el afán de vencer rápida y ampliamente a la facción, para que rinda cuenta de sus odiosa vilezas.



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