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UNA NOTICIA DEL DÍA


IMPRESIONES DEL FRENTE

Miércoles, 9 de septiembre de 1936

Páginas:

Redacción, Oficinas y Talleres
GARIBAY, 34

FRENTE POPULAR
DIARIO DE LA REPUBLICA

Teléfonos: 14.621 y 1.....
San Sebastián, 9 de Septiembre de 1936


Manifiesto del Comité Nacional C. N. T.
Guerra en los frentes, actividad en los campos y ciudades. Si fallan los frentes naufraga la libertad del pueblo español. Pero si falla la producción, si se desordena, se desmoronan los frentes.

¡Han de formar los dos una unidad indestructible!

UNA POSICION HISTORICA CONFIRMADA POR LA EXPERIENCIA
Al proclamarse la República del 14 de abril quedaba abierta una etpa de avances sociales limitados. Era aquel el momento psicológicamente oportuno para operar sobre la estructura social y transformadora. Jamás se había dado el caso semejante de pánico en las viejas capas conservadoras de la sociedad y este pánico coincidía, por fortuna, con el entusiasmo delirante de las multitudes que deseaban avanzar.

Pero no se comprendió la realidad cuajada de posibilidades infinitas que se abría a la vida de España; no se comprendió que auqel era el momento para machacar a la reacción agazapada en todos los cuerpos armados y burocráticos del Estado y en las altas esferas capitalistas. La República se conformó con significar un cambio de fachada y no quiso operar a fondo para extirpar el cáncer que destruía la vida de nuestro pueblo. Solamente la Confederación Nacional del Trabajo, firme en su puesto, fiel a los ideales de la clase obrera, se apartó de esta interpretación del momento, propugnando en la doctrina y en los hechos el desarrollo progresivo de la revolución que tenía, en el 14 de abril, su etapa inicial.

Se dejó a la reacción reponerse y conspirar. La reacción era lógica con su esencia y con los fines. La lógica faltó en los que pensaron que, sin tocar las raíces económicas de su fuerza, quedaba aniquilada para siempre. Esta inactividad o esta parálisis en una obra que iniciada había que llevar lógicamente a su fin, determinó el retraso de la revolución española y la organización de los golpes de mano con que el fascismo ha premiado la tolerancia de la República.

La lógica de la posición confederal era refutable, y los propios socialistas hubieron de reconocerlo al cambiar de táctica y pronunciarse por la insurrección franca, que culminó en octubre. Aquella actitud socialista fué una rectificación profunda que confirmaba la justeza de la posición confederal.

Y después de octubre, cuando las elecciones de febrero, nuevamente la Confederación sostuvo su viejo y exacto punto de vista. El fascismo no se vencía en las elecciones. La batalla decisiva sería librada en la calle, y para esta batalla tenían que prepararse y armarse los trabajadores. Después de las elecciones la C. N. T. celebra en Zaragoza su segundo Congreso Nacional Extraordinario y adopta una resuelta actitud de Alianza Revolucionaria con la U. G. T. ¿Por qué? Porque a pesar de gobernar el Frente Popular la C. N.T. comprende que el alzamiento fascista es inevitable, y que este alzamiento debe encontrar en justa y adecuada respuesta en la entente armada de todos los productores.

Matemáticametne se han cumplido todas las previsiones de la C. N. T., y sólo la lucha armada del pueblo ha hecho fracasar la primera y esencial parte del plan militar fascista. El pueblo en armas está contra el fascismo, y solamente de esta lucha se puede esperar la liquidación definitiva del pleito que nos abre las puertas del porvenir.

LA C. N. T. EN LA LUCHA ARMADA
Es imposible consignar en detalle la extensión de la participación importantísima –decisiva en algunas regiones- de la C. N. T. en la lucha armada contra el fascismo. Sin armas ya que la ceguera gubernamental en los primeros instantes consideraba quebrantado el principio de autoridad si los trabajadores montaban la guardia con el fusil al hombro, se lanzaron éstos contra la insurrección vesánica del fascismo asesino. Algún día se conocerán las luchas gloriosamente heroicas del pueblo desarmado en las zonas dominadas por el militarismo traidor a la República.

Pero en Cataluña, Levante y otras zonas de España, el pueblo destroza a los insurrectos y afirma la soberanía de su voluntad. La alianza es un hecho grandioso: los trabajadores se hermanan para la victoria decisiva.

En Barcelona la guarnición sale a la calle y ocupa los lugares estratégicos de la ciudad. Se combate con fiereza. La C. N. T., lleva la iniciativa y la dirección de la lucha, aporta el gran contingente de héroes anónimos de la libertad y van venciendo uno a uno todos los reductos y tomando los cuarteles. En Levante, la C. N. T. está en la primera línea y lo propio ocurre en todas partes. En madrid, sede de este Comité Nacional, el pueblo conoce nuestra participación descollante en la lucha.

Así en todas partes, mezclados nuestros hombres a los de la U. G. T., se lucha y se vence. Se organizan las milicias del pueblo y de la defensiva se pasa a la ofensiva contra las zonas dominadas por los insurrectos.

La Historia registrará en páginas de oro esa maravilla de improvisación militar, de capacidad creadora para oponer en pocos días el ejército regular sublevado, perfectamente equipado y disciplinado, apoyado por todas las organizaciones reaccionarias de España, previamente coordinadas para este fin. Y para encontrar en el desbarajuste de la guerra civil, la sana orientación que unfica en un solo frente de lucha poderoso y orgánico la vanguardia con la retaguardia.

Tenemos una confianza indestructible en el triunfo de nuestras armas. Venceremos a las tropas facciosas cuyo único soporte es la disciplina. Ellos no cuentan con el entusiasmo popular. A medida que nuestras fuerzas lleguen a las puertas de las capitales dominadas por la insurrección –que tuvo su principal elemento de triunfo circunstancial en la sorpresa- veremos ómo la población proletaria sojuzgada se arroja sobre los dominadores. Se encuentra entre dos fuegos, entre dos enemigos. El interno, representado por el proletariado maniatado, pero listo a saltar sobre ellos, y el externo, nuestras columnas ......... que tienen disciplina, la disciplina que emana de la organización libremente aceptada, y que tienen entusiasmo fervoroso y voluntad de victoria.

Acaso el proletariado que produce en las ciudades y en los campos, que se brinda espontáneamente para trabajar jornadas extraordinarias, que toma la iniciativa de la producción y organiza el blindaje de camiones y locomotoras que constituye la retaguardia activa que nutre los frentes de todo lo necesario, ¿no constituye también una milicia organizada, tan útil como la que se bate en el terreno de la guerra civil? Pues bien, ese Ejército de proletarios que empieza en el frente y .... de sus raíces en los lugares de producción es indestructible.


UNA NECESIDAD SUPREMA
La suprema necesidad de estos instantes es vencer en la contienda. Todos los intereses particulares han de arríar su bandera en los momentos decisivos en que se decide la suerte de España. Tengamos conciencia de la importancia fundamental de nuestra lucha. Los acontecimientos mundiales tomarán un nuevo ritmo, una dirección. El fascismo internacional ha tropezado con la fortaleza racial libertaria del pueblo español y se tambalea. Prestemos al mundo el servicio inestimable de cambiar su ruta de orientarlo hacia la libertad.
Por eso mismo, ante la grandiosidad de nuestro papel en la historia, se impone la conjunción de todos los esfuerzos en una misma dirección y con la máxima lealtad. La C. N. T. es fiel a esta interpretación. En Cataluña, en Levante, donde es fuerza determinativa de primera importancia, admite a la U. G. T. en igualdad de condiciones, con representaciones iguales, porque los particularismos pierden valor ante la magnitud del drama social que vivimos, porque la aspiración primera es abatir los focos fascistas. Y por eso, mientras otros organismos de segunda importancia, al socaire de la situación intentaban especular con reivindicaciones de horarios y jornales, que representaban además un contrasentido cuando lo esencial es trabajar, sin limitación alguna, la C. N. T. mantuvo u punto de vista de lucha por encima de todo contra los asesinos del pueblo español, en armonía con la Unión General de Trabajadores.

Que todos se ciñan al determinismo de la hora presente. Una sola dirección, un solo propósito fundamental: Derrotar la barbarie desencadenada por los que, en nombre de España e invocando el más puro patritoismo, aceptan el apoyo de potencias fascistas extranjeras y traen a nuestra tierra a los mercernarios del Tercio y a los moros, engañándolos, para que asesinen a los españoles.

¡Camaradas de la C. N. T., camaradas de todas las tendencias! El “no pasarán” es nuestra bandera común en este instante. ¡Abajo las especulaciones partidistas que pudieran disgregar la unidad de nuestro esfuerzo magnífico y triunfal”


CAPACIDAD CREADORA DEL PROLETARIADO
El proletariado organizado está dando un ejemplo único de capacidad administrativa y coordinadora. Vedlo en todas partes asumir la dura responsabilidad de sostenr la producción en plena guerra civil. Ved el trabajo activo en los campos, la recolección de la “cosecha sagrada”. Ved el ritmo precipitado de la producción en las ciudades. Ved la Cataluña Confederal creando, para cada necesidad, los órganos adecuados de control y de administración. Ved a la propia Generalidad proclamando la excelencia del esfuerzo ordenador que emana de los Sindicatos. La guerra civil que los trabajadores no provocaron, que provocaron los enemigos de los trabajadores, crea necesidades se refeljan en el completo de nuestras organizaciones y se resuelven sobre la marcha. La vida se transforma por el determinismo de las propias circunstancias. Y son los productores los que mantienen el vital pulso de la vida, los que, con ciclópeo esfuerzo que será ampliamente reconocido cuando la normalidad retorne, alimentan la producción y ponen en marcha las empresas que el gran capitalismo abandonó en su fuga precipitada, porque estaba de lleno metido en la traición.

Son los organismos sindicales los que reprimen el pillaje y proclaman que éste es un crimen, que castigan duramente. Reprimen también el imperio de las venganzas intenas que deforman la faz gloriosa de la lucha, venganzas que son consecuencias de toda guerra civil, y crean los órganos responsables de justicia popular. La normalidad encuentra su garantía en la fuerza de las organizaciones obreras, que imponen el orden cada vez con mayor energía.

La guerra civil ha quebrado muchas cosas; impone situaciones nuevas, y estas situaciones son encaradas y resueltas por el mundo del trabajo, unido a las autoridades legales de la República, con una sensatez digna de elogio.

¡Camaradas! Vivmos momentos de responsabilidad suprema. Todos a luchar con dignidad –desde los cuadros orgánicos de nuestro movimiento y los de todos los sectores unidos en la pelea.


LOS TECNICOS
Los técnicos han de estar al lado de los que luchan por mantener la producción. No es admisible su inhibición, porque la neutralidad significa apoyo a los facciosos. Todos tienen un lugar donde, de acuerdo a su especialidad, rendir un fruto útil a la sociedad.

Caigan las divisiones jerárquicas que hacían del trabajo y de la técnica mundos distintos. En momentos de peligro social, no hay más que una sola clase de productores, unificada en el propósito de sostener la vida con la máxima normalidad.

La C. N. T. de tiende su mano. Encuadrad vuestra actividad en una función útil. Ayudad a los productores con vuestra capacidad y vuestros consejos.

Seguid el ejemplo de los técnicos de Cataluña, que con todo entusiasmo colaboran en los órganos de coordinación de la producción creados, que los asesoran y que ocupan su puesto en la guerra, en la enseñanza, en las fábricas, en el Comité Superior de Economía, donde se ensalza el esfuerzo de las autoridades con el de las organizaciones obreras y políticas antifascistas.

¡Cumplid con vuestro deber!

* * *

El Comité Nacional de la Confederación Nacional del Trabajo, fiel a su misión de esta hora, fija su posición frente a los problemas fundamentales de la guerra civil.

¡Obreros! ¡Intelectuales! Pulso firme y sentido de responsabilidad. Los pueblos y la historia nos contemplan.

Guerra en los frentes, actividad en los campos y ciudades. Si fallan los frentes, naufraga la libertad del pueblo español; pero si falla la producción, si se desorganiza, se desarman los frentes.

Han de formar los dos una unidad armónica e indestructible.

¡Abajo el fascismo!

¡Viva la libertad del pueblo español!

EL COMITE NACIONAL
Madrid, 29 de agosto de 1936.


Combatid el rumor

Cerrad los oídos a toda información que no haya sido contrastada por el Frente Popular o por sus órganos autorizados. El enemigo tiene una táctica: difundir noticias falsas para rebajar la moral de los elementos adictos a la República. Prestar crédito y difundir esas informaciones, es hacer el juego al adversario y favorecer su táctica.

Una información falsa y alarmista hace más daño que cien cañonazos. Toda noticia que no provenga del Frente Popular es falsa, y hay que rechazarla, porque es contraria a la salud de la República y a la tranquilidad ciudadana.

El que difunde un rumor es más enemigo del Frente Popular que un auténtico faccioso. Combatid el rumor. No hagáis caso de ninguna noticia que no haya sido contrastada por el Frente Popular o por sus órganos autorizados.


ARANDELAS

Las bocinas de los autos requisados se hacen más estridentes cuando pasan los vehículos por frente de los domilicios de sus primitivos dueños. Entonces los coches alzan el puño a la libertad.

* * *

Hay una nueva clase de obreros parados, integrada por los extrabajadores de los butacones de casinos y clubs requisados, que habituados al descanso, cumplen la misión de acumular grasas en sus físicos, ocupando los bancos de la vía pública.

* * *

El constante zumbido de los motores de automóviles, puebla la imaginación de los medrosos con metáforas de bandos de golondrinas facciosas, y reviven a Damocles convertido en bombardero.

* * *

Son muchas las mujeres que abandonan sus amoríos para emplazarse en labores de carácter social y de pública utilidad. El S. R. I. es una magnífica dinamo cargada de espiritualidad femenina. La causa triunfando sobre el hombre.


* * *

Una pregunta de desperezo:

¿Qué viento huracanado ha destruído la espléndida cosecha de sombreros que albardaban los pensamientos blancos de nuestra burguesía?

Los pecados capitales son dos: la idiotez y el egoísmo.


POLIPSIS


Impresiones del frente

No hay nada que desmoralice más al combatiente que la carencia de los elementos que él considera indispensables para luchar, elementos que pueden ser de uso particular o material de guerra.

Enfocada la cuestión de una forma genérica, significa algo así como la madre de todos nuestros problemas del frente, porque la falta de algo, aparte de lo que en sí representa, encarna una especie de permiso para que el temeroso, el tímido, el asustadizo busque pretexto para justificarse. Y eso del pretexto sí que es un verdadero problema, que se plantea cada vez que, quienes no cumplen debidamente con su deber inbocan la cuestión del vestir, del comer, del dormir o de otras futilezas, porque futilezas significan en los momentos presentes, para justificarse como pueden.

Estimamos que la crítica es indispensable, porque crítica al fin es lo que hacemos nosotros en estas líneas, pero reputamos de nociva aquella crítica que tiene por fundamento la justificación de errores y defectos.

Se ha achacado y se achaca con frecuencia al mando del frente la causa de los defectos, sin que casi nunca haya habido motibo para ello. Yo mismo he presenciado hechos de heroísmo del mando, gestos de valentía admirables, que después no sólo no fueron apreciados, sino que se calificaron de cobardías y casi de traiciones. Por eso, si queremos hablar con claridad para sobre la marcha corregir defectos y erroes, nosotros, que no debemos vacilar en estudiar lo acontecimientos de una manera realista, hemos de empezar por hacer un examen de conciencia para, tras de ello, llegar a conclusiones que bonifiquen nuestra táctica y nuestros procedimientos de lucha.

¿Qué las circunstancias aconsejan prudencia al enjuiciar nuestras actividades? Eso puede ser cierto entre el enemigo, pero no en nosotros que, enjuiciándolos, corregimos defectos y nos robustecemos.

El defecto, el error es un mal; reconocerle, estudiarle es coregirle y, por lo mismo, eliminar algo que estorba y perjudica.

Bueno es que se combata el rumor, pero mejor, indispensable, es que nuestra gente deje por completo de recurrir a subterfugio para justificar lo injustificable. Reconocer el mal, luchar por corregirle, es una solución; callar, ocultarle, es tanto como permitir en un vicio que puede resultarnos fatal. Lo primero aniquila al enemigo, mientras lo segundo representa una reincidencia perniciosa en un fianl que le puede hacer reír.

No ha habido traiciones, porque tenemos la dicha de contar entre nosotros a militares honrados, valientes y conocedores del terreno que pisan. Y no debemos olvidar que, desprestigiándoles indebidamente, nos desprestigiamos, perdemos moral y debilitamos nuestra fuerza.

Hay que llegar a una conclusión ineludible, que ya el camarada Prieto apuntó a su debido tiempo: el mando único y la confianza (lo que no significa supresión de control del mismo) en él. Unión entre todos, compenetración en la lucha entre todos. Esa es la premisa indispensable del triunfo.
No quiere eso decir que entre nosotros exista el caos, ni siquiera la incomprensión. Hay defectos naturales en todo ejército nuevo o en bías de organización, defectos que hay que corregir en la práctica y que sólo reconociéndolos pueden ser corregidos.

Hagámoslo, pues, fraternalmente, colectivamente, con lo que daremos una lección bien eficiente al enemgo, al mismo tiempo que robustecemos nuestra organización militar naciente.
* * *

Es necesario llevar a la mente de todo miliciano algo que en el frente se observa más que en parte alguna: el convencimiento de que el ejército de las milicias e algo muy diferente al ejército burgués. Porque hay quien estima que el haber servido en las filas militares burguesas es ya una virtud incontrovertible para considerarse superior a quien no sirvió nunca. Eso es tnato como incurrir en el defecto de aquel biajero que, porque estuvo dos horas en París, creía conocerlo mejor que el geógrafo que consagró sus días, meses, años, a estudiarlo.

¿Se va a crear un nuevo yeficiente ejército del pueblo? Pues hay que hacer algo nuevo, para lo que hace falta comprensión, inteligencia y decisión, para lo que muchas veces resulta pernicioso el concepto militar que se da en el ejército burgués.

Vamos, pues, a la creación de un cuerpo militar del pueblo. En el frente se ve y se comenta, aunque no siempre se tenga una noción clara de lo que ha de ser, esa necesidad ineludible. Urge puntualizar bien en qué ha de consisitr la disciplina y los derechos y debres que ha de tener cada componente de ese ejército.

Cuando en el campo se reflexiona sobre estos casos, se comprende la necesidad de que el problema se aborde y se resuelva pronto, porque esa es la base de solución de mucho de los asuntos que hoy nos plantea la lucha.

Hablábamos ayer de la necesidad de enjuiciar nuestros problemas para después darles solución; hoy hemos insistido sobre ello, conscientemente, porque el examen de episodios de la lucha nos ha de llevar, más de una vez, a conclusiones radicales que modifiquen el concepto y la estructura de lo que hoy es el ejército que, basado en nuestra democracia, ha de estar siempre sometido a una disciplina TOTALMENTE INDISPENSABLE para bien lograr nuestros objetivos.

Como marxistas que somos, queremos recordar que la misma disciplina que rige en nuestras organizaciones la reputamos indispensable en nuestro ejército en embrión. Y si no es de esa manera no conseguiremos jamás hacer nada. La acción individual, el concepto que cada cual tiene de las cosas está muy bien y debe ser respetado y tenido en cuenta cada vez que se trate de fijar posiciones tácticas: pero también es ineludible el sometimiento cuando las decisiones fueron ya adoptadas.

No olvidemos nunca que en la Comuna de París hubo bastante de individualismo y fracasó; lo mismo que en la Revolución rusa logró triunfar el espíritu colectivo y disciplinado de la gente.

Fernando García Lavid


DEL MOMENTO

La reacción más negra se lanzó en armas contra el pueblo y la República. Y no cabe duda que los que “fraguaron” la guerra civil más criminal que apunta la Historia, la tienen perdida en todo y por todo. ESO no lo creían ELLOS, los patrioteros asesinos, ladrones de toda la vida. La verdad y un corazón dispuesto a defenderla no cabe duda que vale más que la falsedad y los empernidos asesinos que luchen a sangre y fuego por defenderla.

Ya van cayendo muchos muertos en los campos de batalla, pero eso no será causa para que triunfen los que menso razón tienen ni los más asesinos frente al pueblo en armas. Los traidores que venden a su “patria” al fascismo internacional, queriendo someter a ESPAÑA, a la República y a la clase TRABAJADORA, a una tiranía inadmisible, odiosa y criminal; creyendo que el pueblo se entregaría mansamente. Se equivocaron de medio a medio. Perder el pueblo sus lógicas posiciones, conquistadas con su sangre y su dolor, es hoy un imposible. Los hechos nos demuestran palpablemente la verdad de lo que decimos: Contra el fascismo, el pueblo en armas, ESTO es todo. Y vencerá el pueblo, naturalmente. Está venciendo, que es mejor decir.

Alemania, Italia y Portugal; son las que aplauden y apoyan moral y materialmente a los miserables que se alzaron en armas contra ESPAÑA.

Alemania, que tanto apoya esta insurrección contra la República, por su laicismo, es precisamente, la que persigue a los sacerdotes y demás religiosos. ¿Cómo, pues, los católicos españoles se venden a quienes pisotean la religión? ¿Qué papel representan los curas, obispos y demás clérigos defendiendo un régimen odioso y tiránico que CRISTO condenó? En el fondo sucio y negruzco de esas conciencias miserables y caducas vive el odioso deseo de amor al dinero y a la riqueza, simulando una creencia religiosa que no sienten ni sintieron jamás; están de acuerdo con todo principio reñido con la libertad del pueblo; son los verdaderos responsables del poderío tiránico del capitalismo imperialista. Nunca han hecho otra cosa que entregar el pueblo a la tiranía de los ricos y las armas en nombre de Dios y la patria. Esta es la cobardía cínica y cruel de la Iglesia y sus falsos mandatarios. Y por si esto no fuese suficiente, la Iglesia y todos sus satélitoes toma las armas para luchar contra el pueblo.

Italia, mejor dicho Mussolini, que hizo de Etiopía un trozo más de la “tiranía mussoliniana”, burlando descaradamente todas las leyes y tratados internacionales, es otra nación de las que aplauden a los cobardes que “fraguaron2 la presente guerra civil. “El excarnicero” italiano se remanga y sonríe. El expintor alemán, lo mismo que el ruín “espadachín” portugués, ríen y aplauden desde el palco de preferencia la tragedia civil que vive hoy España. Pero ni el expintor, ni el excarnicero, ni el “espadachín” verán con “gusto y sonrisa” el último acto de tan criminal obra. Se está escribiendo el epílogo de la tragedia actual. En él se halla reseñado el fin de este estado de cosas que hundirá a la reacción más negra española, aplaudida y apoyada por el fascismo imperialista internacional.

Manolín de la CASA grande.


EN EL FRENTE DE SAN SEBASTIAN
NUESTRO QUERIDO COMPANERO LUCINIO SANCHEZ, HA MUERTO

Como todos los que sienten en sus pechos el ansia de una sociedad más justa y más humana qu el valle de esclavitud en que vivimos, nuestro querido camarada, después de luchar varios días en los frentes de nuestra provincia, se decidió, vista la necesidad de su cooperación como dinamitero en otros frentes a trasladarse a San Sebastián, ya que en dicho lugar pedían dinamiteros para combatir al enemigo en aquel frente.

El compañero Lucinio, siempre dispuesto para donde hiciese falta, dió su vida en las barricadas de aquellos lugares, lleno de entusiasmo y de valor, viendo cómo de sus robustos brazos salían los cartuchos de dinamita y hacían blanco en las filas de los enemigos. En una de estas luchas una descarga del enemigo le hirió gravemente, falleciendo al poco tiempo, siendo trasladado a Carbayín (Asturias), donde sus familiares y compañeros le esperaban llenos del mayor dolor, por la pérdida de tan valiente luchador.

Los camaradas que con él compartían las ideas de la bella anarquía, tendieron sobre su cuerpo la bandera rojo-negra, por la que él dió su sangre, y una gran manifestación de gentes le acompañó al cementerio, donde un compañero se dirigió al público, elogiando la valerosidad de nuestro camarada y alentando a los demás compañeros a luchar hasta acabar con el fascismo.

Reciban el más sentido pésame los familiares de nuestro compañero Lucinio y en particular su desconsolada madre, que dió al mundo de los pobres un hombre que lo dió todo por la santa causa de la libertad.

(De “La Prensa”, de Gijón.)


Compañeros

Ni un solo combatiente debe desmayar. En los frentes está la victoria.

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