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Gipuzkoa 1936

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Domingo, 9 de agosto de 1936

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POR LOS LEALES
LOS HUERFANOS DE MILICIANOS TENDRAN MATRICULAS Y TITULOS GRATUITOS Y TODAS LAS PRERROGATIVAS ESTABLECIDAS

Madrid.- Ha publicado la “Gaceta” el texto íntegro por el que se declara hijos predilectos de la República a los huérfanos de milicianos caídos en la lucha.

Tan interesante disposición dice así:

“La defensa de la República y de las libertades ciudadanas está llevando a cabo el pueblo español, con heroísmo jamás superado, causa ya muchos huérfanos y causará desgracidamente más.

Por gratitud que impone un deber, el Gobierno acude desde este momento a recoger y tutelar a esos huérfanos, pagando así en los hijos la deuda que ha contraído con los padres al dar su vida heroicamente en defensa de la República. Los huérfanos de nuestros milicianos merecen el título de hijos predilectos de la República.

Como hijos suyos quiere ésta que sean tratados en lo sucesivo. Nada ha de faltarles. A organizar su cuidado y su educación se dispone el Gobierno.

Mientras duren las circunstancias anormales, el Gobierno procurará recogerlos en internados para que no carezcan de nada. Las máximas atenciones del Gobierno serán para ellos. Cuidados, educación, preparación profesional, ayuda eficaz cuando esta preparación termine.

Todo eso quiere el Gobierno para los huérfanos de quienes murieron defendiendo la República.

Tal es la finalidad de este Decreto, que el Gobierno aprueba con entusiasmo, y al cumplimiento del cual prestará atención preferente.

Por ello, de acuerdo con el Consejo de Ministros, y a propuesta del de Instrucción pública y Bellas Artes,

Vengo en decretar:

Artículo 1.º Se crea la Junta de Protección de Huérfanos de los Defensores de la República, que presidirá el Ministro de Instrucción Pública, radicará en dicho Ministerio y de la que formarán parte el Subsecretario del mismo, el Director general de Primera enseñanza: un representante de cada uno de los Departamentos ministeriales, designados por los Ministros respectivos; una representación de la Junta Central de Protección de Menores, un representante de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza y un representante de cada uno de los partidos políticos que constituyen el Frente Popular y de las sindicales obreras que contribuyen en estos momentos de la defensa de la República.

Art. 2.º Una vez constituída la Junta que hoy se crea, redactará el Reglamento para la protección de huérfanos que le está encomendada, en el que se determinarán las distintas formas de ejercer dicho protectorado, atendiendo para ello a las circunstancias de edad, familia, etc., que concurran en cada caso.

Art. 3.º Los huérfanos a que alcancen la protección de esta Junta tendrán la consideración de hijos predilectos de la República, gozarán de matrículas gratuitas en todos los Establecimientos de enseñanza del Estado, sus títulos serán expedidos gratuitamente y disfrutarán además de cuantas ventajas y prerrogativas se determinen en el Reglamento.

Art. 4.º El Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, mientras subsistan las circunstancias anormales, dispondrá la organización de internados donde sean recogidos y atendidos los huérfanos de los milicianos muertos en campaña. Para ello, una vez constituída esta Junta, procederá a designar de su seno una Comisión ejecutiva de cinco miembros que será presidida por el Director general de primera Enseñanza y de la que formará parte, necesariamente, un representante de la Junta central de Protección de Menores, la que se encargará de realizar cuantas gestiones sean necesarias para la creación, organización y dirección de dichos internados.

Art. 5.º El Ministerio de Instrucción Pública solicitará los créditos que para ellos juzgue precisos.

Art. 6.º Quedan, desde luego, afectos a los fines de esta Junta, con carácter inicial, el antiguo edificio del Colegio del Pilar, que regentaban los Hermanos Maristas, establecido en la calle de Castelló, número 50, y el que ocupaba el Colegio de las Ursulinas de Nuestra Señora de Loreto, establecido en la calle de Príncipe de Vergara, número 44, ambos en Madrid.

Art. 7.º El ministro de Instrucción pública y Bellas Arates dictará cuantas disposiciones sean necesarias para el mejor cumplimiento de este Decreto.

Dado en Madrid a cuatro de Agosto de mil novecientos treinta y seis.
MANUEL AZAÑA

El ministro de Instrucción pública y Bellas Artes
FRANCISCO BARNES SALINAS


LA SUSCRIPCION
Pro Frente Popular

En la Caja de Ahorros Provincial
Gabriel García, 5, Tomás Osambela, 10; Un matrimonio antifascista, 10, Carteros urbanos de la provincia, 952,49; J. H., 2; Fernanda 10; Luis Alberdi, 10; Eduardo Aldalecu, 10; Escuadra, 15, Patrocinio Unzué, 3; Alfonso Cid, 2; Ramón Elósegui, 10; Felipe Gimeno, 25, Eustasio Lerones, 5; Inés Santa Isabel (maestra municipal), 15,94; María Arrese Igar (maestra municipal), 15,94; personal de la Casa Mora, 93,50; Fernando Monzancillo, 10; Cipriano Sarasqueta, 25; Fernando Celarain, 5; Marciano González, 3, Martín Elvira Valerio, 10; María y Luciana, 10; Sindicato Nacional Ferroviario (Tracción) (Consejo Obrero), 131,45; Sección de Vías y Obras, 280,05; Catalina Cortaberría, 1,000; Ana Izquierdo Alonso, 5; Vapor “Poeta Arolas”, 1.115,90 Dos empleados de Ferrandiz, 25, Díaz, 5; Ivan Ilieff, 25; A. S., 5; Un veterano militar retirado republicano demócrata, 25; Angel Beriain, 10; Damian Bermejo, 1; Maximino Ibáñez, 10, Isidro Gorinaga, 9; Cipriano Lazarraga, 9,50; Juan Rodríguez, 9; Jesús Peña, 9; Casto Martín, 10; Francisco Roldán, 10; Sebastián isasi, 5; D. Alberdi, 10; Esteban Baredo, 10; Secundino Goñi, 10; Federación Prov. Dependientes municipales, 45, idem idem, 1.202; Personal Coop. Guipuzcoana, 55,40 Tiburcio Mendizabal, 100; Uno de Jaen, 2; Uno de Valencia, 1; Uno de Orense, 1; Vicente Artolea, 9,50; El Profesorado y personal subalterno del Conservatorio de Música, 174,95, Funcionarios de la Delegación de Hacienda de la Provincia, 475,70; Juan Orduña 9,50; Jesús Illarramendi, 9,50; José Fuentes, 9,50, Manuel Capdevi, 9.50; Liuis Oizconi, 9,50; José V., 5; J. Ena, 5; Gabriel Pardevila, 9,50; Miguel Rivero, 9,50; Tomás Magaña, 9,50; Juan Serano, 9,50; José Jiménez Elía, 9; Matarifes Matadero de San Sebastián, 136; Descargadores de carnes, 120; Ventreras del Matadero, 70; Silverio Rojo, 12; Julio Querejeta, 15,55; Enrique García, 10,90; Julián Igañoz, 8,35; Eusebio Ibañez, 9,55; Ignacio Muguerza, 9,40, Personal Juzgado Municipal 3 n. 2) 55; Idem id. Instrucción, número 2, 139,40; Un vegetariano, 5; Funcionarios Judiciales, 302,49; Funcionarios del Juzgado Municipal número 3, 87,35, Personal Juzgado Primera Instancia, 130,50, J. A. 18; Un camarada Industria Hotelera, 50; Norberto Bosco, 50 Un camarero, 5; Faustino de Juan, 11; Cándido Lóuez, 11,50; José María Zarauz, 11,50; Donato Rodrigo, 9,50; Valeriano Dolea, 9,50; Lorenzo Martínez, 25.


EN EIBAR
Suma anterior, 5.485,35 pesetas

Soláun, Rubio y Ormaechea, 300 pesetas, Victor Zumarán, 15; Donato Sangróniz, 8; Félix Barquin, 25; Jacinto Múgica, 5; bar Ezquerra, 25; Benito Loyola, 10; Alicia Loyola, 1; Carica Rex, 50, Valentín Unceta-Barrenechea, 10; Pedro Ugarteburu, 5; Ciriaco Mendizabal, 25; Román Vázquez, 5; Hijos de D. Aristondo, 150; Julián Zubizarreta, 10; Enrique Bernardo, 10; Luis Echevarría, 5; Cándido Arrizabalaga, 10; Marcelino Barranco, 25; Nicolás Aranzábal, 25, A. H. A., 150; Pedro Romás Unzueta, 50; Donato Sarasúa, 10; Pablo Sarasúa, 5; Luiz López Barquillero, 8; Juan Cruz, 25, Martín Erquiaga, 25; Alejandro Apellánzi, 25; José Irigoyen, 5.

Román Santamaría, 15 pesetas; Julián Llarena, 5; X. X. X., 500; Gremio de Carboneros, 65; Pedro Urcelay, 10; Lázaro Aizpurura, 15; viuda de Villar, 10; José J. Aramburu, 8; Otaola y Vildosola, 250; Teodoro Eguía 25; Ignacio Arizmendi, 20; X. X., 5; X.X., 5; María Eguren, 10; Eugenio Alonso, 5; José Charola, 25; Aníbal Lacal y esposa, 25; Ramón Murua, 10, y Juan Cataray, 10.

Total, 7.525’35 pesetas.

Casa Domeque, 10 cajitas de pasta y una lata salacón; Pascual González, 50 kilos de garbanzos; Francisco Basausi, dos docenas de huevos y cuatro pollos; Acha, Orbea y Muguerza, un gallo y una gallina; Serapia Mendicute, arroz, puré de habas, garbanzo, aubia, jabón, macarrón y doce latas de conservas; Estanislao Ugarteburu, 6 pollos; café Noche, dos botellas de Jerez y dos de coñac N.P.U.; José Manuel Guridi, dos pllitos; León Amendábar, dos botellas de Jerez y cuatro de sidra “Mai-Ona”; José Elorza, tres pollos; Mayorasco de Arzuza, tres cestos de patata, cuatro de alubia y tres docenas de huevos; Alejandro Guisasola, cuatro pollos; Amalia Muguruza, dos camisas, dos camisetas y seis pares de calcetines.

Nota.. – Se hace constar que don José Mendicute, que figura en la primera lista, que en lugar de diez son veinte los paquetes de chocolate que ha donado.


EN ELGUETA
Como en otros pueblos en pie para combatir a los fascistas y militares rebeldes, aquí, en Elgueta ha quedado abierta la suscripción a favor de todos los que luchan en estos momentos al lado del Gobierno Español legalmente constituído.

Si se tiene en cuenta que Elgueta es uno de los pueblos más pequeños de Guipúzcoa, se verá que el éxito alcanzado por la suscripción en sus dos primeros días ha sido un éxito completo.

Todas las clases sociales acuden con sus donativos y ello demuestra la simpatía que sienten (hasta los pueblos más alejados) por los que con su sangre generosa defienden al Gobierno.

He aquí la primera lista de donantes:
Un Eibarrés, 10’00 pesetas; Dionisio Sarasqueta, 2’00; Flores Kaperotxipi, 25’00; Félix Lizundia, 10’00; Luis Erostarbe, 1’25; Canuto Arechaga, 5’00; Epifanio Elejalde, 5’00; Gervasio Ercilla, 5’00; Ramona Cortaberría, 50; Narciso Bareño, 10’00; José Urizar, 10’00; María Josefa Padilla, 10’00; Un Eibarrés, 50’00; Valentín Lazcano, 2’00; Daniel Tellería, 5’00; Francisco Tellería, 10’00; Aquilino Aranzábal, 5’00: Lucas Ugalde, 6’00; José María Erostarbe, 6’00; Daniel Zabala, 5’00; Florencio Vázquez, 5’00; Ignacio Aranzábal, 5’00; Luis Tellería, 5’00; Viuda de C. Aguirre e Hijos, 50’00; Hilarión Dolara, 6’00; Pablo Anduiza, 5’00; Antonio Errasti, 5’00; y X.X., 1’00 pesetas.



Una nota del Ministerio de Estado
Los tumultos y las inseguridades sólo se dan en las provincias en que dominan los facciosos

Madrid.- En el Ministerio de Estado han facilitado la siguiente nota:

“El Ministerio de Estado, aun estimando que no era necesario rectificar los monstruoso embustes que pone en su boca el corresponsal de un periódico extranjero en Hendaya, estima conveniente hacer saber a toda la opinión del mundo que el Cuerpo diplomático desde el primer momento ha tenido seguridad absoluta por parte del Gobierno español de la defensa de sus súbditos y de sus intereses, promesa que ha cumplido estrictamente no sólo en los días de hoy, de perfecta normalidad y vida ordinaria, sino en los de mayor lucha.

Todo el Cuerpo diplomático expresó su reconocimiento al Gobierno y oyó de éste reiterada seguridad de que en ningún caso le faltarían todas estas asistencias. Además, como es notorio en el mundo, cada día se afianza más y más la fuerza y el poder del Gobierno legítimo, pues, según demostración irrebatible, la vida se desarrolla normalmente en las dos terceras partes de la República, donde domina el Gobierno legítimo. Los tumultos y las inseguridades sólo se dan en las provincias en que dominan los facciosos.

El ministro de Estado previene a la opinión universal que, impotentes los rebeldes para luchar, apelan a todos los infundios que tienen fieles colaboradores en cierta Prensa europea. El Gobierno cada día está más firme, con mayor seguridad y más grandes medios, dando pruebas en cada instante de que cumplirá sus deberes en el interior y en el exterior.


Ayuda también para los pequeños comerciantes

El pueblo ha sentido inmediatamente que el Gobierno trabaja por su bienestar. Después de la rebaja de los alquileres, la de la luz, y pronto lo esperamos, la del gas y el teléfono, han hecho sorprender a las masas trabajadoreas al pueblo en general, que sus sacrificios por la República democrática no han sido estériles y que el triunfo de ella significa paz, libertad y bienestar.

Por esto mismo es conveniente que los beneficios alcancen a todas las capas sociales que luchan por la causa del pueblo. Los pequeños comerciantes e industriales están entre ellos. Muchos combaten en los frentes, otros ayudan en la medida de sus posibilidades al aprovisionamiento de los milicianos y familias. Son abnegados combatientes de retaguardia. La guerra ha quebrantado sus economías y les ha creado una serie de dificultades para su futuro desenvolvimiento. Hay que ayudarlos también. La rebaja de alquileres no alcanza a muchos de ellos, pues el tope de doscientas pesetas es sobrepasado fácilmente por los alquileres de locales dedicados al comercio y a la industria. Nosotros dejamos al buen criterio del Gobierno descriminar dónde está el límite de la renta entre el pequeño comercio y las pequeñas y las grandes empresas. Pero señalamos la necesidad de hacer extensivos a los pequeños los beneficios de la rebaja.

En las horas de lucha, cuando la defensa de la libertad no permitía calcular los perjuicios personales, abrieron sus pobres almacenes a la demanda de los milicianos y sus familias, a todo el vecindario, sin preocuparse del cobro. Este acto de abnegación y de beligerancia contra el fascismo no puede ser la causa de su ruina. El Gobierno tiene sobrados medios para concederles la moratoria y los créditos que les son indispensables para poner nuevamente en pie sus pequeños establecimientos y sus pequeños talleres.

Tampoco podemos olvidar a los campesinos. Están, como ya lo hemos dicho, en las mismas condiciones de servicio a la República y de necesidad de ayuda que los pequeños productores y que todas las clases laboriosas. Varias veces hemos señalado la protección que necesitan. Hoy insistimos: rebaja de las rentas, cancelación definitiva de los créditos usurarios, moratoria para los pagos justos, prohibición de los desahucios. Así como ellos, atendiendo a nuestro llamamiento, está acelerando la recolección para entregarla lo más pronto posible al Gobierno, éste debe darse prisa igualmente en atender a sus necesidades.

No olvidemos que todas estas capas sociales forman con las masas laboriosas la base de la democracia. La base social, política, económica y militar de la República democrática por la cual miles y miles de gentes nuestras y de ellos están luchando heroicamente con las armas en la mano.

(Del “Mundo Obrero”.)


LAS ORGANIZACIONES, CONTRA EL FASCISMO
EL FORMIDABLE DIQUE DE LA C. N. T. EN EL BARRIO DE AMARA

SI LOS FACCIOSOS CONSIGUEN ATRAVESAR LA CALLE DE LARRAMENDI, LA CAPITAL HUBIESE CAÍDO EN SU PODER. EL NUEVO CUARTEL GENERAL CENETISTA. PÉREZ GARMENDIA, PRISIONERO. LA OCUPACIÓN DE LAS PEÑAS DE AYA.

Brava actuación de la Confederación Nacional del Trabajo en esta lucha contra la destada ofensiva de la reacción.

Vamos a dedicar a los valerosos componentes de dicha central sindical en esta provincia una información verídica y objetiva.

Su táctica; sus medios de defensa, su participación en esta acción colectiva contra la traición militar, tienen indudable interés periodístico en las actuales circunstancias.

Comenzaremos por decir que, en los albores del movimiento, las primeras medidas adoptadas por la C. N. T. fueron puramente defensivas y de previsión.

La organización estaba sin armas.

La C. N. T., que había añorado la posesión de un local que, dadas las características combativas de la entidad, tuviese algo de fortaleza o de cuartel, vió llegado al momento de convertir su ilusión, en realidad. La organización abandonó su humilde domicilio de la calle de Larramendi y se trasladó, advertida la gravedad de las cirunstancias e incautándose de él, al edificio que ocupaba el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Sus anteriores ocupantes, sin oponer dificultad alguna, lo abandonaron inmediatamente, refugiándose en diversas casas particulares.

Contribuyó a precipitar esta determinación la sospecha de que desde las partes más altas del mencionado colegio se hacía fuerza contra los obreros. Las denuncias formuladas en aquellos confusos momentos no llegaron a confirmarse.

Ocupado este edificio, cuyo aire de fortaleza rimaba a las mil maravillas con las características, se procedió a ocupar otros inmuebles que ocupaban en la topografía de San Sebastián, trocada la ciudad en campo de operaciones, una posición ventajosa. Estos edificios fueron residencia de los Carmelitas, de la calle Pedro de Egaña; el colegio de los Maristas, sito en la cuesta de Aldapeta, y el convneto del Corazón de María, emplazado en las cercanías del Matadero de Cemoriya.

Instalado el cuartel general en el colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en todos los restantes lugares se colocaron retenes.

Los bravos muchachos de la C. N. T. guipuzcoana, que han perdido en estas luchas de cuarenta a cincuenta camaradas militantes, no quisieron apoderarse del convento de San Bartolomé, cediéndolo a otras entidades hermanas en la lucha contra el fascismo.

Inmediatamente de aposentarse en su nuevo domicilio, la Confederación comenzó a servir en éste, preparadas en las cocinas del mismo, comidas diarias a milicianos y necesitados en cantidad no inferior a 1.500. Los comedores del colegio llegaron a ser insuficientes y fué preciso habilitar, también, para el objeto, las Escuelas de Amara. Con posterioridad, la Comisaría de Abastos ha centralizado sus servicios, perdiendo importancia, por consiguiente, las organizaciones que proveían con anterioridad a aquella importante atención.

Igualmente se ha cuidado la C. N. T. de distribuir prendas de vestir a los menesterosos. No hace aún una semana repartió entre los leales heridos y alojados en el Hospital civil abundantes prendas de vestir.

Los hombres de la C. N. T. nutren, sin cesar, las líneas del frente de combate. Ultimamente ha enviado al frente de Rentería 275, reclutados entre fugitivos procedentes de Vitoria, Alsasua, Olazaguitía, etcétera, y entre camaradas de Vizcaya.

* * *

La defensa de la ciudad, en los días de la traición del coronel Carrasco, estuvo encomendada, por la parte de Amara, a los compañeros de la Confederación. Ellos, con un denuedo y un arrojo que todo el mundo reconoce y alaba, evitaron que las tropas ocuparan San Sebastián. De haber conseguido atravesar la calle de Larramendi, la capital hubiera caído en su poder.

Fuerzas de Loyola avanzaban hacia la capital. Las vanguardias dispusieron tres amenazantes morteros en los lugares que consideraron más estratégicos.

Uno, emplazado en el parque de niños de Amara, dominaba toda la calle de Uribeta.

Otro dominaba Errondo y el Alto de Amara.

El tercero lo colocaron en la misma esquina de Easo y Larramendi.

Previamente, los luchadores de la C.N.T. habían cerrado con barricadas todas las bocacalles de aquellos alrededores.

Las tropas intentaron el asalto por el paseo de los Fueros y calles de Prim y Urbieta. Los leales centistas lograron tenerlas a raya, defendidos por las barricadas levantadas en previsión de lo que ocurrió después, y atrincherados fuertemente en el colegio del Sagrado Corazón.

Los morteros causaban terribles estragos.

Solamente el valor de aquellos héroes del pueblo hizo posible que éstos sigueiran manteniendo sus posiciones, sin ceder un solo milímetro al enemigo, profesional de la guerra y perfectamente pertrechado para la lucha.

Fueron cuatro horas horribles de un tiroteo incesnate.

La C. N. T, dueña, asimismo, de casi todas las azoteas y de los pisos más altos de aquellas inmediaciones, estaba realizando la magnífica obra de desbaratar los planes del alto mando rebelde en lo relativo a la entrada de sus tropas por la parte de Amara. Pero aquella defensa, sostenida en condiciones de manifiesta inferiodad en lo referente al armamento, se verificaba gracias al heroísmo y la resistencia física de los bravos cenetistas.

Los morteros atronaban el espacio con su bronca canción, y sus disparos sembraban la desolación y la muerte.

De añadidura, del tejado del Hotel Correo y del de la droguería de enfrente se hacía a los valientes cenetistas un incesante y eficaz paqueo.

La situación llegó a hacerse insostenible dada la superioridad material de los atacantes.

Los muchachos de la Confederación pidieron socorro a otros lugares de la ciudad, de donde no era posible enviarlos.

El empleo, rápido y sin cuartel, de bombas de mano por parte de los abnegados lucahdores del pueblo, pareció despejar notablemente la situación. Y aquel claro fué como la voz de ataque unánime y definitiva. Los soldados iniciaron francamente su retirada.

Coincidió esta última fase de la batalla que podemos llamar de Larramendi, con el regreso a San Sebastián, procedente de Eibar, de una columna que había partido dos días antes, parte de la cual entraba por la carretera de Aldapeta, casi frente al lugar en que poco después se recrudecía tan descomunal combate. Compañeros cenetistas eran, también, en buena parte, los que regresaban. Su ayuda en el combate que se estaba sosteniendo podía ser decisiva para la causa del pueblo. Pidiéronles ayuda. Acudieron... Pero, inadvertidamente, lo hicieron por la calle de Urbieta, donde el cañón emplazado en el parque infantil los hostilizaba a placer. Resultado del cañoneo con que fueron recibidas estas fuerzas auxiliares fué la destrucción del camión blindado que traían. El vehículo de guerra quedó reducido a escombros y fué realmente inexplicable que ninguno de los homres que con el llegaban resultara herido.

Las tropas atacantes, desconcertadas con el súbito y desesperado ataque de los muchachos de la C. N. T. y con la llegada de los refuerzos, acentuaron su gesto inicial de retirada. El repliegue fué fatal para ellas. Entonces pudieron los aguerridos paisanos perseguir a sus agresores, despejando de enemigos las simpáticas calles de Amara.

La victoria estaba lograda, Pero.. ¿a costa de cuánto esfuerzo y cuánto sacrificio?

El edificio del Sagrado Corazón, ya convertido en fortaleza inexpugnable de la C. N. T., presentaba abundantes destrozos en su fachada y hasta en las habitaciones de los pisos superiores. La trepidación producida por el estampido de los morteros y de las bombas de mano y el disparo de escopetas, pistolas y fusiles, apenas había dejado un cristal sano, no sólo en el edificio sino en todas las caas de los alrededroes.

Dentro del cuartel general cenetista quedaban varios muertos y heridos. Tres de éstos lo estaban de gravedad, fueron evacuados en los momentos más críticos, por el patio, a la panadería que fué de Marculeta.

Lo que antecede sucedió el 22 de julio. Y en previsión de que al día siguiente se repitiera el ataque, la C. N. T., llenó de dinamita los tejados de todas las cercanías.
-Moriremos todos –pensaban-; destruiremos el barrio, si espreciso. Pero los facciosos recibirán el más terrible de los castigos.

* * *

De la participación de la C. N. T. en la lucha heroica que Guipúzcoa sostuvo, y aún mantiene, con los revoltosos fascistas; de su agresividad valerosa y su sereno heroísmo, puede dar idea el siguiente detalle:

Todavía no se habían rendido los cuarteles de Loyola y ya se encontraban en ellos, donde penetraron por unas puertas traseras tres paisanos. Los tres, y una compañera entre ellos, pertenecientes a la Confederación.

* * *

Ahoa vamos a referir, de pasada, el episodio relativo al cautiverio del señor Pérez Garmendia.

Este, con varios directivos del Frente Popular, salió, hace ya varios días, hacia el frente de Oyarzun, con el propósito de hacer un reconocimiento.

Los rebeldes les prepararon una emboscada. Advertida ésta, ellos huyeron en los coches que ocupaban, puestos éstos a gran velocidad.

Los coches sufrieron un accidente al volver un recodo. Como se habían internado demasiado en campo enemgio, éste volvió a hacer acto de presencia, amenazador, aprovechando aquel accidente.

Se impuso la huída a pie. Los facciosos hicieron varios disparos, uno de los cuales alcanzó al señor Pérez Garmendia.

Herido éste, fué recogido por el compañero Pérez Falomir, delegado de la C. N. T. en el Comité del Frente Popualr.

Falomir lo llevó a hombros bastante trecho.

Otro disparo rebelde vino a herir, también, al compañero citado, quien, sólo a requerimientos insistentes del propio Pérez Garmendia, hubo de abandonar a éste, para evitar mayores males.

Desde entonces no se han tenido noticias del valiente militar que fué unos días, desde la traición de Carrasco hasta acaecer lo narrado, jefe de la jurisdicción militar de la provincia.

Otro curioso episodio se relaciona con el torpedero de la Marina de guerra de la República qu ese encontraba en el pueto de Pasajes.

Varios compañeros cenetistas, en previsión de sorpresas, decidieron incautarse de la embarcación.

Comunicada la intención a Trincherpe, quedó ultimado el plan.

Cumplido éste al pie de la letra, estaba el torpedero pronto a partir, tripulado por paisanos de la C. N. T., cuando el comandante de Marina vino a disponer que saliera del puerto. Y salió, en efecto, pero tripulado por indudables leales.

* * *

Uno de los más caros objetivos de las fuerzas contendientes eran, indudablemente, las famosas Peñas de Aya.

Los lectores no ignoran que hace unos días estas peñas fueron ocupadas por los leales. La posesión de punto tan estratégico facilita enormemente la realización favorable de nuevas operaciones contra los facciosos de aquella zona.

El proyecto de la toma de las Peñas de Aya pertenece a la iniciativa de la Confederación. La realización de tan interesante objetivo fue sugerencia suya, y en la misma tomaron, también sus afiliados, una importantísima parte.

La avanzadilla de las Peñas de Aya se compone, principalmente, en la actualidad de elementos cenetistas.

* * *

La C. N. T., integrada por elementos que hacen de la austeridad un culto, forma por sí sola un infranqueable baluarte contra la reacción.

Los cenetistas quieren que su austeridad sea imitada por todos sus compañeros de lucha, para mayor eficacia de esta formidable resistencia civil. Todos iguales, en los momentos difíciles.

Su ánimo no decae un solo instante. Y reiteradamente les hemos oído decir, persuadidos de su propia entereza:
-El fascismo no pasará en España. Si pasara, tendría que hacerlo por encima de nuestros cadáveres.


A ESTE REPORTAJE, DEDICADO A LOS VALIENTES CAMARADAS DE LA C. N. T., SEGUIRAN OTROS DE LOS DIVERSOS SINDICATOS OBREROS Y PARTIDOS POLITICOS DE GUIPUZCOA, QUE CON TAN ADMIRABLE ESPIRITU Y EFICACIA ESTAN COMBATIENDO A LAS FUERZAS REBELDES


Detalles del accidente que costó la vida al general Sanjurjo

Se conocen detalles del accidente que costó la vida al general Sanjurjo.

Primeramente, el encargado de transportar a Sanjurjo a España fué el ex marqués de Valeriano, el mismo que llevó en su bimotor a Franco desde Canarias a Marruecos. El mencionado señor estaba en Lisboa con su aparato, al servicio del que iba a ser jefe del movimiento.

Pero a última hora, no se sabe por qué, desconfió Sanjurjo del expresado ex aristócrata. Y tampoco quiso valerse para su viaje de otro avión de que disponía el fascista de Estoril.

Fué preciso entonces que Ansaldo acudiese allá con su avioneta para conducir a Sanjurjo a Pamplona, donde había de tomar el mando del grupo de columnas de las guarniciones castellanas.

La avioneta de Ansaldo aterrizó en la playa de Santa Cruz, en Lisboa. Pero como la Embajada española protestase, las autoridades portuguesas pusieron vigilancia al aparato, pero sin proceder a su incautación.

Sanjurjo, Ansaldo, el ex maqués de Valeriano y el comité faccioso de Estoril se trasladaron al aeródromo de Alverca, donde comieron y bebieron alegremente conmemorando el próximo triunfo de la intentona.

Durante la comilona, no se sabe cómo, un piloto portugués condujo el aparato desde la playa de Santa Cruz al aeródromo de Alverca, donde se aprovisionó de la gasolina indispensable para el viaje.

Después se colocaron en la avioneta dos grandes baúles –cuyo contenido se ignora, pero que pesaban sobremanera-, y el aparato alzó el vuelo entre los vítores y aplausos de los fascistas que quedaban en el aeródromo.

La pesadez de la carga y el hecho de no haber revisado Ansaldo convenientemente el motor de la avioneta, produjeron gran entorpecimiento en el arranque del aparato.

Sin duda quiso Ansaldo hacer alguna maniobra para mejorar elvuelo. Mas, entorpecido acaso el aviador por el comienzo de la digestión, la avioneta fué a rozar las copas de unos pinos, perdió velocidad y fué a estrellarse contra el suelo,, donde comenzó a arder.

Ansaldo, lleno de terror, emprendió la huida sin ocuparse de Sanjurjo. Y éste, si ignora si atontado por el golpe, no pudo soltarse el cinturón de vuelo, y pereció carbonizado.

La enrevisa del Comité de Esteril con Ansaldo fué durísima, y aun hubo momentos en que el aviador fascista, con todo y estar en el lecho con graves quemaduras, estuvo a pique de ser tiroteado por los indignadísimos correligionarios suyos, que le acusaban de traidor a la causa.

Pero Ansaldo logró salvarse echando la culpa de lo sucedido al piloto portugués que condujo la avioneta desde la playa de Santa Cruz al aeródromo de Alverca, y al que acusó de haber averiado intencionadamente la avioneta para que el motor fallase durante el vuelo.


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